Hace un rato El Ganso preguntaba vía Twitter que cómo es que funcionaba el proceso electoral estadounidense, con el asunto de los votantes y los electores. Y la Chilangelina, siempre metiche, procede a escabecharse un recado rapidito, en medio del ajetreo en el que anda atravesada, para ver si en algo ayuda. Hasta donde lo entiendo, ahí les va.
En todos los países del mundo, al menos hasta donde tengo información, el proceso de una elección es muy sencillo: la gente va a las urnas, deposita los votos, los votos se cuentan, el candidato que tenga más votos gana. Sin embargo los gabachos, que todo lo quieren hacer muy sofís, tienen el sistema de electores, que son quienes representan a los votantes en el Colegio Electoral.
El Colegio Electoral es un organismo conformado por 538 electores, que son como “delegados” que representan a un cierto porcentaje de la población. La cantidad de electores “delegados” por estado depende de la densidad poblacional de dicho estado. Así, por ejemplo, California y Texas, que son estados grandototes y muy poblados, cuentan con 55 y 34 respectivamente; estados chiquitos y poco poblados, como Vermont (que es chiquito) o Alaska (que es grandote, pero en el que sólo viven Sarah Palin, su familia y unos alces), cuentan sólo con tres. Si sumamos los de todos los estados, el total es 538.
Estos 538 delegados (como los llamaré aquí, aunque el nombre oficial es electores) se reúnen en diciembre y votan de acuerdo con el resultado obtenido en su estado. Por ejemplo, si en California gana el candidato demócrata, los 55 delegados de California llegarán a esa reunión a votar por el candidato demócrata. Ese voto, se llama voto electoral. El mapa que puse aquí arriba, entonces, es un mapa de distribución de votos electorales.
¿Hasta aquí vamos bien, todo claro? El que no entienda que levante la mano. ¿Nadie? ‘Ta bueno, entonces seguimos.
¿Cómo es que gana un candidato u otro en cada estado? Ah, pues para eso es la elección de noviembre. Todos los ciudadanos acuden a las urnas, tal como en el resto de los países, y depositan su voto. La diferencia es que cuando se cuentan los votos, digamos, de California, estos votos NO se suman a los votos de los otros estados. Voy a poner un ejemplo con una hipotética cifra cerrada. Imaginemos que en California votan 100 personas. Imaginemos que de esas, 70 votan por Obama y 30 por McCain. Como ganó Obama, los 55 votos electorales de California van a ser para Obama, y lo que ganó McCain ya no cuenta. En inglés esta regla se conoce como “winner takes all”, o sea, el ganador se lleva todo. Por eso se dice que en una elección, lo que se está peleando no son los votos individuales, sino los votos electorales: se necesitan 270 o más para ganar la elección. Pero obvio, para ganar los votos electorales, es importante que la gente ejerza el voto individual.
¿Se acuerdan del caso Florida en el año 2000, cuando Al Gore “perdió” la presidencia contra George Bush? Florida tiene 29 votos electorales, es un estado importante. Cuando se hizo el recuento –que estuvo plagado de irregularidades, pero eso es para otro post-, la diferencia entre Gore y Bush fue de menos de 600 votos individuales. Por esa diferencia, Bush se quedó con los 29 votos electorales y ganó la elección.
Esa es una lección que los estadounidenses no olvidan, es lo que les hizo recordar que cada voto cuenta. Si mil, dos mil, tres mil de las personas que simpatizaban con Gore pero que no votaron porque les dio hueva, tenían sueño, se quedaron chateando, lo que sea, hubieran ido a votar, el resultado, el destino del país y probablemente del mundo hubiera sido otro.
Este sistema de “winner takes all” ha sido muy cuestionado por la falta de representación parcial en la que quedan quienes votaron por el candidato que no ganó en su estado. Quienes lo critican han planteado la posibilidad de cambiarlo por uno de representación proporcional: que si el estado tiene 10 votos electorales, y 70% de los votos va por uno y 30% por otro, pues tres votos electorales vayan siete para uno y tres para el otro. Creo que algunos estados lo aplican, pero son como tres o cuatro; el grueso del país se rige por el “winner takes all”.
Curiosamente, en el país que se hace llamar el más democrático del mundo, este sistema también puede provocar que llegue a la presidencia quien tuvo menos votos individuales. Voy a poner un ejemplo con los tres estados más grandes en cuanto a votos electorales; las cifras que usaré son reales, aunque es poco probable que los resultados se registraran así; es sólo para ilustrar esta posibilidad, que se ha dado poquísimas veces, pero que existe.
Digamos que California, Texas y Florida, fueran los tres estados a considerar. Sus cifras son estas:
California - 17 millones - 55
Texas - 13 millones - 34
Florida - 11 millones - 29
Ahora supongamos que el voto se dividiera así:
(perdonen mi horrendo dibujito, es tarde y tengo sueño)
Si se fijan, en la suma de votos individuales, los azules tendrían 26 millones de votos y los rojos 15 millones; pero en la suma de votos electorales, los azules quedarían con 55 votos electorales y los rojos con 63.
En la elección del 2000 pasó algo así: Gore tuvo más de medio millón más de votos individuales que Bush a nivel nacional, pero Bush tuvo más votos electorales; la diferencia la hizo Florida.
Espero haber sido más o menos clara; me voy a dormir, ya es 4 de noviembre y el día es largo y prometedor. Si tienen preguntas échenlas, haré lo posible por responderlas.
























