martes, noviembre 04, 2008

Recado de proceso electoral gabacho para dummies

Hace un rato El Ganso preguntaba vía Twitter que cómo es que funcionaba el proceso electoral estadounidense, con el asunto de los votantes y los electores. Y la Chilangelina, siempre metiche, procede a escabecharse un recado rapidito, en medio del ajetreo en el que anda atravesada, para ver si en algo ayuda. Hasta donde lo entiendo, ahí les va.

En todos los países del mundo, al menos hasta donde tengo información, el proceso de una elección es muy sencillo: la gente va a las urnas, deposita los votos, los votos se cuentan, el candidato que tenga más votos gana. Sin embargo los gabachos, que todo lo quieren hacer muy sofís, tienen el sistema de electores, que son quienes representan a los votantes en el Colegio Electoral.

El Colegio Electoral es un organismo conformado por 538 electores, que son como “delegados” que representan a un cierto porcentaje de la población. La cantidad de electores “delegados” por estado depende de la densidad poblacional de dicho estado. Así, por ejemplo, California y Texas, que son estados grandototes y muy poblados, cuentan con 55 y 34 respectivamente; estados chiquitos y poco poblados, como Vermont (que es chiquito) o Alaska (que es grandote, pero en el que sólo viven Sarah Palin, su familia y unos alces), cuentan sólo con tres. Si sumamos los de todos los estados, el total es 538.



(click para verlo más grande)


Estos 538 delegados (como los llamaré aquí, aunque el nombre oficial es electores) se reúnen en diciembre y votan de acuerdo con el resultado obtenido en su estado. Por ejemplo, si en California gana el candidato demócrata, los 55 delegados de California llegarán a esa reunión a votar por el candidato demócrata. Ese voto, se llama voto electoral. El mapa que puse aquí arriba, entonces, es un mapa de distribución de votos electorales.

¿Hasta aquí vamos bien, todo claro? El que no entienda que levante la mano. ¿Nadie? ‘Ta bueno, entonces seguimos.


¿Cómo es que gana un candidato u otro en cada estado? Ah, pues para eso es la elección de noviembre. Todos los ciudadanos acuden a las urnas, tal como en el resto de los países, y depositan su voto. La diferencia es que cuando se cuentan los votos, digamos, de California, estos votos NO se suman a los votos de los otros estados. Voy a poner un ejemplo con una hipotética cifra cerrada. Imaginemos que en California votan 100 personas. Imaginemos que de esas, 70 votan por Obama y 30 por McCain. Como ganó Obama, los 55 votos electorales de California van a ser para Obama, y lo que ganó McCain ya no cuenta. En inglés esta regla se conoce como “winner takes all”, o sea, el ganador se lleva todo. Por eso se dice que en una elección, lo que se está peleando no son los votos individuales, sino los votos electorales: se necesitan 270 o más para ganar la elección. Pero obvio, para ganar los votos electorales, es importante que la gente ejerza el voto individual.


¿Se acuerdan del caso Florida en el año 2000, cuando Al Gore “perdió” la presidencia contra George Bush? Florida tiene 29 votos electorales, es un estado importante. Cuando se hizo el recuento –que estuvo plagado de irregularidades, pero eso es para otro post-, la diferencia entre Gore y Bush fue de menos de 600 votos individuales. Por esa diferencia, Bush se quedó con los 29 votos electorales y ganó la elección.


Esa es una lección que los estadounidenses no olvidan, es lo que les hizo recordar que cada voto cuenta. Si mil, dos mil, tres mil de las personas que simpatizaban con Gore pero que no votaron porque les dio hueva, tenían sueño, se quedaron chateando, lo que sea, hubieran ido a votar, el resultado, el destino del país y probablemente del mundo hubiera sido otro.

Este sistema de “winner takes all” ha sido muy cuestionado por la falta de representación parcial en la que quedan quienes votaron por el candidato que no ganó en su estado. Quienes lo critican han planteado la posibilidad de cambiarlo por uno de representación proporcional: que si el estado tiene 10 votos electorales, y 70% de los votos va por uno y 30% por otro, pues tres votos electorales vayan siete para uno y tres para el otro. Creo que algunos estados lo aplican, pero son como tres o cuatro; el grueso del país se rige por el “winner takes all”.


Curiosamente, en el país que se hace llamar el más democrático del mundo, este sistema también puede provocar que llegue a la presidencia quien tuvo menos votos individuales. Voy a poner un ejemplo con los tres estados más grandes en cuanto a votos electorales; las cifras que usaré son reales, aunque es poco probable que los resultados se registraran así; es sólo para ilustrar esta posibilidad, que se ha dado poquísimas veces, pero que existe.


Digamos que California, Texas y Florida, fueran los tres estados a considerar. Sus cifras son estas:


Estado - votantes - votos electorales

California - 17 millones - 55

Texas - 13 millones - 34

Florida - 11 millones - 29


Ahora supongamos que el voto se dividiera así:



(perdonen mi horrendo dibujito, es tarde y tengo sueño)


Si se fijan, en la suma de votos individuales, los azules tendrían 26 millones de votos y los rojos 15 millones; pero en la suma de votos electorales, los azules quedarían con 55 votos electorales y los rojos con 63.

En la elección del 2000 pasó algo así: Gore tuvo más de medio millón más de votos individuales que Bush a nivel nacional, pero Bush tuvo más votos electorales; la diferencia la hizo Florida.


Espero haber sido más o menos clara; me voy a dormir, ya es 4 de noviembre y el día es largo y prometedor. Si tienen preguntas échenlas, haré lo posible por responderlas.

lunes, noviembre 03, 2008

Recado que se muere de ansias...

...porque ya, ya, yaaaaa quiero que sea mañana, por favorrrrrrr!!!!!


1- La verdad es que quiero, por la ilusión, las ganas de escuchar los resultados y en ellos el nombre de Obama; pero también porque en este país todo el mundo desconfía. Nunca me imaginé que iba a escuchar tantas veces decir: “Por supuesto que va a ganar, pero a ver si lo dejan ganar”. Gulp, duele en verdad la idea de que el Partido Republicano, los fundamentalistas, la gente cuya mente es una cajita de tortura de la inquisición, pudieran hacer algo para “no dejarlo”. Así que por favor, que ya llegue.


2- Pero por otro lado me da cierta nostalgia. Esta ha sido la experiencia periodística más intensa de mi vida, desde la cobertura de las elecciones primarias entre enero y marzo, hasta el seguimiento de la información electoral durante los meses siguientes en otros estados, incluyendo el mío. He tenido el enorme privilegio de escuchar directamente, de ver, de observar no sólo a quien será el próximo presidente de Estados Unidos –cualquiera que sea el resultado-, sino también a sus competidores durante las elecciones primarias, desde la sensacional Hillary Clinton hasta mi respetadísimo Bill Richardson. Pero más importante, he podido ver de primera mano, desde el noreste hasta el suroeste del país, a la gente “de a de veras”, a los hombres y mujeres que son su fuerza más allá de su preferencia electoral. Este año me ha ayudado a comprender un poco más al complejísimo pueblo estadounidense, sus temores, sus orgullos, sus preocupaciones. He visto además paisajes bellísimos; he sentido el frío intensísimo de Iowa a menos veinte grados centígrados, y el calor intenso en medio del desierto polvoriento y majestuoso de Nuevo México. He hablado con muchísima gente, igual en los restaurantes camineros que en los hotelotes para ejecutivos. Por todo ello puedo decir con certeza que, sea cual sea el resultado, he sido testigo de la Historia. Y por eso me da un poquito de nostalgia saber que ya llega el final.


3- Sin duda lo mejor que he visto en estos meses ha sido la esperanza. He visto a ancianos que llevaban décadas sin ir a votar pedirle a un hijo que falte al trabajo para llevarlos a registrarse. He visto a mucha de nuestra gente, gente latina con décadas viviendo en este país, que ­desde hace varios años tenía el derecho de solicitar la ciudadanía y no lo había hecho porque no encontraba un motivo suficiente; este año lo hicieron sólo para poder votar. Desde hace dos semanas, he visto las larguísimas filas para “votar temprano” en muchos estados, entre ellos California. He visto a jóvenes de 20, 25 años, recordando los gobiernos que los han regido durante su vida: siempre un Bush o un Clinton, hasta donde se acuerdan. Hoy ven una posibilidad de cambio.

Las calles de las ciudades se han llenado de esperanza. Yo en lo personal, por eso creo que la opción es Obama: porque en estos momentos, en medio de una crisis económica y en un país en guerra, generar en un pueblo, en una generación, la certeza de que es posible lograr un cambio a través de la política como vía fundamental, no es poca cosa.


4- Recuerdo perfectamente el momento en el que decidí que iba a votar por Obama: fue en febrero, en Nuevo México. Barack habló en el auditorio de una universidad en Santa Fe. El camino estaba todo nevado, el evento fue en la noche y no se veía nada. Pero hasta ahí llegaron miles de personas, la mayoría estudiantes, para escucharlo. Cerca de las diez de la noche, cuando todos salíamos, atravesaba el estacionamiento y de pronto vi pasar el camión con el candidato a bordo y a un grupo de jóvenes salir corriendo detrás de él, a pesar del frío, gritándole, sacudiendo la mano para despedirlo. Uno de ellos agitaba un letrero hecho a mano que decía “hope”, esperanza.


5- Yo sé que Obama no es perfecto; yo creo que todos lo sabemos. Y sabemos que se va a sacar la rifa del tigre: que empezando enero las cosas van a ser cuesta arriba, que ha generado demasiadas expectativas, que le falta experiencia, que no ha volteado a ver a América Latina, que no sabemos muy bien quiénes estarán en su gabinete. Pero también sé que este país tiene muchos años en manos de los republicanos, de gente intolerante, que llevó a su pueblo a una guerra absurda y que no soporta la idea de que un hombre con la piel obscura entre a la inmaculada Casa Blanca. Tal vez Obama no sea exactamente lo que muchos queremos, pero sí sé con certeza que el grupo que respalda a McCain es lo que ya no queremos. Sí sé que la esperanza es siempre, siempre, mejor que la resignación. Y sé que tanta gente que está votando con el corazón no puede estar equivocada.


6- El pasado 23 de octubre deposité mi voto temprano en la urna. El momento de marcar la boleta es uno de los que guardaré por largo tiempo en mi disco duro.

Ahora, sólo queda esperar. No de espera; de esperanza.


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Por encargo del Sobrio los invito a hacer lo mismo mañana: entren a The Globe Votes, en donde ciudadanos de todo el planeta votarán "como debería de ser", dice Gabriel, por el que consideran el mejor candidato para ocupar un cargo que afecta a todo el mundo.

sábado, noviembre 01, 2008

Recado de propaganda electoral

Tal vez estarán de acuerdo conmigo: la mejor parte de las campañas electorales es la propaganda no-oficial, la que sale de la banda, de la puritita convicción. Mucho hemos visto en estos últimos meses de campaña, y cada vez que algo me hace reír o me emociona, pienso: para el blog. Pero ya saben ustedes cómo es esto: uno divide el mundo en “posteable” y “no posteable”, nomás que el tiempo no se puede dividir igual y ni pex.

De cualquier manera, mire usted, una probadita de lo que me he topado por ahí.

¡Obámanos! Latinos por Obama, de la iniciativa Pa’la gente.



Viva Obama, del monero chicano Lalo Alcaraz. Ya sé que no faltará quien brinque, pero ps mí me encanta.




Un SuperObama que me encontré ayer en una esquina.


Esta me llegó por AP: Cachitos de la lotería en Colombia con la foto de Obama. Uta, aquí no se les ocurrió, si no hubieran volado.



Y este tal vez ya lo vieron, pero no lo puedo dejar afuera: El “Obamita”, la versión del “Amlito” del monero Hernández.

En video las cosas han estado bien interesantes también. Creo que uno de los más conocidos es el de los Cinco Amigos (que propone convencer a cinco amigos para que voten), aquí para quien no lo haya visto aún:


Y desde hace un par de semanas, este ha sido la sensación entre los chavitos, aunque la gente más involucrada en las campañas, políticamente correctos siempre, lo calificó de “ageist” (ni idea de cómo se traduzca en español, pero se refiere al acto de discriminar a alguien por su edad; igual que “sexist” a quien discrimina por el género de la persona).


A mí en lo personal el que más me gusta es este, me encantan el diseño y el mensaje:


Y en el apartado de las muinas que luego lo dejan de ser: ¿Alguno de ustedes se enteró-dio cuenta-escuchó sobre el momento en el que McCain se refirió a Obama como “that one” en el segundo debate (gran cerdo)? Si se lo perdieron, aquí está:


Obviamente, el asunto esponjó a mucha gente. Aquí, un remix:


Pero por supuesto, nunca falta el que ve el vaso medio lleno: un grupo lanzó una campaña después de eso, y no les va nada mal.



El lunes me voy a Phoenix pero antes dejaré otro recado. El martes estaré cubriendo a McCain (buuuu, me tocó el loser, ni modo) y estaré tuiteando durante la espera de los resultados. Para quienes quieran chisme, éntrenle al Twitter picándole al pajarito (sin albur) de aquí arriba, abajo de los relojes. Para los que no tienen una cuenta de Twitter aún, pos no sé que esperan, ¿eh?