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martes, abril 20, 2010

Recado de las cosas como son


Trabajar en medios de comunicación tiene sus agridulces. Tienes acceso a mucha información, y si estás en el área de noticias tienes un asiento de primera fila en la Historia (esta bonita frase es de @jmrobledo). Pero si te toca escribir, uno de los retos es ser lo más objetivo posible, y el otro es decir las cosas como son aunque en ocasiones no puedas utilizar exactamente las palabras que el otro dijo. Tal vez así escribes en un blog, o en un espacio personal; pero si escribes en un medio formal, debes encontrar un justo medio, y moderarte para decir las cosas sin ofender a nadie.

Eso pasa en el diario para el que trabajo, que tiene más de 80 años de historia y cuenta con razonable credibilidad. No es un diario amarillista, no le da bola a escándalos, no publica fotos de encueradas ni de cadáveres. Y a menos que sea necesario, no usa palabras consideradas altisonantes. Eso no quiere decir que no se digan las cosas; de hecho la línea del diario se ubica del lado liberal de la calle. Pero es una cuestión de sentido común: si alguien dice “ese hijo de puta”, pues pones “ese hijo de p…” y nada cambia, la gente entiende. En el caso de un medio como este, no me molesta esa línea; la entiendo y la comparto.

La mayoría de los medios serios tienen políticas similares. En esa medida, quienes quieren dar un mensaje a los medios y ser tomados con seriedad, hacen lo mismo. Así que hay palabras que no escuchas con mucha frecuencia, y si las escuchas, es porque el caso lo amerita. Y si lo amerita, lo escribes. Y si habitualmente no lo escribes, cuando lo haces, el mensaje llega.

Hoy me pasó. Estuve en una conferencia de prensa en la que se presentó una nueva demanda en contra de los cardenales Norberto Rivera de México, y Roger Mahony de Los Ángeles, por encubrir a Nicolás Aguilar, el cura pederasta que trae encima cerca de 60 acusaciones de abuso sexual en los dos países, que tiene una orden de extradición a Estados Unidos, pero al cual al gobierno mexicano no se le ha dado la gana detener. La demanda es la tercera que le plantan a Rivera en Estados Unidos; las dos anteriores no prosperaron, pero esta tiene una posibilidad porque se planteó utilizando una ley internacional que permite que en cortes estadounidenses tomen casos que involucran a ciudadanos mexicanos.

En medio de la platicadera de los abogados y los periodistas, un hombre tomó el micrófono. Era Manuel Vega, quien durante varios años fue víctima de un sacerdote que oficiaba en California; el cura hoy está prófugo en algún lugar de México.

Las preguntas y respuestas iban y venían en torno a los términos legales de la demanda, a la defensa de los cardenales, al historial de Aguilar, al arreglo económico al que llegó la Arquidiócesis de Los Ángeles con sus víctimas. Algo se nos estaba olvidando, pero Vega se encargó de recordárnoslo.

“Yo sólo quiero decir algo más”, soltó de pronto, pidiendo el micrófono parado ante una decena de cámaras y varias grabadoras. “Yo creo que ustedes, como medios de comunicación, tienen que mandar un mensaje muy directo, porque la gente no quiere ver este problema. Si sabemos de un caso de pederastia en la casa de un vecino, inmediatamente denunciamos; pero la gente va a la iglesia cada domingo sabiendo que esta institución encubre estos hechos y no hace nada. Todos sabemos lo que es la penetración, la cópula y la masturbación. Bueno, en este caso estamos hablando de penetración; del pene de un hombre entrando en el recto de un niño sin ningún tipo de lubricación. Estamos hablando de heces fecales, de sangre y de semen. Lo digo así porque de eso se trata esto; pero por alguna razón la sociedad no quiere escuchar”.

De eso hablamos. Las cosas como son.

lunes, enero 11, 2010

(Otro) Recado sobre el oficio


1- La semana pasada mataron a Valentín Valdés Espinosa. Era reportero y tenía 29 años. A Valentín lo “levantaron” la noche de un jueves y amaneció ejecutado al día siguiente con un letrero: “Esto les va a pasar a los que no entiendan, el mensaje es para todos”.

2- Hace unos días en el invento ese del demonio llamado Formspring, alguien me preguntó que, siendo periodista, cómo es que lidio con las preocupaciones sobre mi seguridad personal o la de mi familia al ejercer mi oficio, sobre todo cuando de cuestionar a políticos se trata. Respondí lo primero que me vino a la mente, lo que aún creo: que yo no tengo miedo, y que creo que la gran mayoría de quienes están en esto no lo tienen tampoco.
La mayor parte de mis amigos son periodistas, como ya lo dije en una ocasión en este recado. Con todos platico sobre el tema, y aunque todos hemos tenido algún momento escabroso, en realidad ninguno de nosotros está verdaderamente preocupado por su seguridad personal. Supongo que se debe a que no conozco a nadie que viva en una de las ciudades que todos los días ven muertos y ejecutados y ahorcados y balaceados y decapitados etcétera. La violencia en el país está de la chingada, la violencia en las relaciones interpersonales, incluso; pero la realidad es que la violencia descarnada producto de la “guerra contra el narcotráfico” encabezada por el pendejo mayor, son más o menos siempre las mismas ciudades, justo aquellas donde su estúpida guerra irrumpió.
Por supuesto que si eres un periodista que se dedica a la cobertura de temas relacionados con narcotráfico y seguridad, eres un blanco; sobre todo si tocas a quien se supone que no debes de tocar, si en el pasado has tenido alianzas que hoy te pueden cobrar, o si trabajas en un medio que no responde por ti. Quienes cubren la fuente sin duda están en riesgo, pero no sólo los periodistas: también lo están los abogados, los ministerios públicos, los jefes y subjefes de seguridad, los mandos altos y medios de las fuerzas armadas, y lamentablemente ahora también sus familias. Lo anterior me lleva a afirmar, entonces, que el peligro no radica en el ejercicio del periodismo, sino en la cercanía con el medio narcotráfico-seguridad-fuerzas armadas.

3- Aún así, números son números. Nuevamente Reporteros Sin Fronteras apunta el dedo hacia México como uno de los países más inseguros para el ejercicio del periodismo. La organización nos coloca en el puesto 137 entre los 175 dentro de su clasificación mundial de la libertad de prensa: 60 periodistas asesinados desde 2000 y 11 desaparecidos desde 2003.

4- Estando las cosas como están, si bien creo que la mayoría de quienes nos dedicamos a esto podremos seguir haciendo nuestro trabajo en un ambiente relativamente seguro, quienes se encuentran cerca de la fuente de narcotráfico y seguridad empezarán a subir la guardia. No sólo los periodistas; seguramente también los abogados, los militares, los que ya mencioné anteriormente. Pero en el caso de los periodistas, corremos un enorme peligro como sociedad: ver caer un telón de silencio que nos regrese a una etapa en la que nada se decía, nada pasaba.
No es algo que ocurrirá en el futuro, es algo que ya ocurre ahora. Este 8 de enero, el viernes pasado, apareció el cuerpo de Valentín. Cuatro días antes, el 4 de enero, secuestraron al reportero de radio José Luis Romero en Sinaloa; horas después del secuestro apareció muerto el policía a cargo de la investigación del caso. El 15 de diciembre Ricardo Sánchez, de Ciudad Juárez, fue obligado a salir del país por amenazas contra su familia que culminaron en el asesinato de dos de sus sobrinos. El 24 de noviembre asesinaron a José Emilio Galindo, director de Radio Universidad de Guadalajara. Una semana antes desapareció María Esther Aguilar, reportera de Michoacán asignada a la fuente policíaca. El 2 de noviembre otro reportero, Vladimir Antuna, apareció muerto en Durango.
Podría seguir mes por mes hacia atrás, pero la razón por la que he expuesto estos nombres es para preguntarles: ¿Alguno los recuerda? ¿Fueron mencionados en la radio, en la tele, en la propia prensa –por sus colegas, aquellos que se autonombran paladines de la libertad de expresión? ¿Alguna vez el gobierno mexicano, ese que enarbola la bandera de la guerra contra los Beltrán Leyva y entrega banderas mexicanas a las familias de sus caídos, ha volteado a ver a estos muertos?

5- Hoy me pareció pertinente hablar de esto. No, la mayoría de los periodistas mexicanos no tenemos miedo. No, la mayoría estamos lejos de esos temas y podemos caminar por las calles con la relativa seguridad que lo hacen quienes se dedican a cualquier otra cosa. La mayoría incluso no conocíamos de cerca a nuestros colegas muertos. Pero sí sabemos que con uno sólo que muriera, el derecho a saber de nuestra sociedad, ese por el que varias generaciones lucharon, se encuentra en riesgo. El telón del silencio se ciñe sobre nosotros y nadie está haciendo nada.
Esta semana escucharemos odas a la familia Saba, los empresarios caídos en un helicóptero. El presidente de juguete y todos los beneficiados por su gobierno de juguete también, hablarán de lo emprendedores y osados que eran los muertos, de lo mucho que amaban a su país. Los nombres que mencioné acá arriba, en cambio, los de aquellos que van por el mundo armados sólo con un gafete de prensa, jamás tendrán derecho a una mención pública.

6- El otro día en Twitter la horrenda mujer que lleva por nombre Adela Micha, y que ofende al oficio haciéndose llamar periodista, se sumó a una cita de uno de los personajes de Mafalda: "He decidido enfrentar la realidad, así que apenas se ponga linda me avisan”. Nada más elocuente.

lunes, noviembre 03, 2008

Recado que se muere de ansias...

...porque ya, ya, yaaaaa quiero que sea mañana, por favorrrrrrr!!!!!


1- La verdad es que quiero, por la ilusión, las ganas de escuchar los resultados y en ellos el nombre de Obama; pero también porque en este país todo el mundo desconfía. Nunca me imaginé que iba a escuchar tantas veces decir: “Por supuesto que va a ganar, pero a ver si lo dejan ganar”. Gulp, duele en verdad la idea de que el Partido Republicano, los fundamentalistas, la gente cuya mente es una cajita de tortura de la inquisición, pudieran hacer algo para “no dejarlo”. Así que por favor, que ya llegue.


2- Pero por otro lado me da cierta nostalgia. Esta ha sido la experiencia periodística más intensa de mi vida, desde la cobertura de las elecciones primarias entre enero y marzo, hasta el seguimiento de la información electoral durante los meses siguientes en otros estados, incluyendo el mío. He tenido el enorme privilegio de escuchar directamente, de ver, de observar no sólo a quien será el próximo presidente de Estados Unidos –cualquiera que sea el resultado-, sino también a sus competidores durante las elecciones primarias, desde la sensacional Hillary Clinton hasta mi respetadísimo Bill Richardson. Pero más importante, he podido ver de primera mano, desde el noreste hasta el suroeste del país, a la gente “de a de veras”, a los hombres y mujeres que son su fuerza más allá de su preferencia electoral. Este año me ha ayudado a comprender un poco más al complejísimo pueblo estadounidense, sus temores, sus orgullos, sus preocupaciones. He visto además paisajes bellísimos; he sentido el frío intensísimo de Iowa a menos veinte grados centígrados, y el calor intenso en medio del desierto polvoriento y majestuoso de Nuevo México. He hablado con muchísima gente, igual en los restaurantes camineros que en los hotelotes para ejecutivos. Por todo ello puedo decir con certeza que, sea cual sea el resultado, he sido testigo de la Historia. Y por eso me da un poquito de nostalgia saber que ya llega el final.


3- Sin duda lo mejor que he visto en estos meses ha sido la esperanza. He visto a ancianos que llevaban décadas sin ir a votar pedirle a un hijo que falte al trabajo para llevarlos a registrarse. He visto a mucha de nuestra gente, gente latina con décadas viviendo en este país, que ­desde hace varios años tenía el derecho de solicitar la ciudadanía y no lo había hecho porque no encontraba un motivo suficiente; este año lo hicieron sólo para poder votar. Desde hace dos semanas, he visto las larguísimas filas para “votar temprano” en muchos estados, entre ellos California. He visto a jóvenes de 20, 25 años, recordando los gobiernos que los han regido durante su vida: siempre un Bush o un Clinton, hasta donde se acuerdan. Hoy ven una posibilidad de cambio.

Las calles de las ciudades se han llenado de esperanza. Yo en lo personal, por eso creo que la opción es Obama: porque en estos momentos, en medio de una crisis económica y en un país en guerra, generar en un pueblo, en una generación, la certeza de que es posible lograr un cambio a través de la política como vía fundamental, no es poca cosa.


4- Recuerdo perfectamente el momento en el que decidí que iba a votar por Obama: fue en febrero, en Nuevo México. Barack habló en el auditorio de una universidad en Santa Fe. El camino estaba todo nevado, el evento fue en la noche y no se veía nada. Pero hasta ahí llegaron miles de personas, la mayoría estudiantes, para escucharlo. Cerca de las diez de la noche, cuando todos salíamos, atravesaba el estacionamiento y de pronto vi pasar el camión con el candidato a bordo y a un grupo de jóvenes salir corriendo detrás de él, a pesar del frío, gritándole, sacudiendo la mano para despedirlo. Uno de ellos agitaba un letrero hecho a mano que decía “hope”, esperanza.


5- Yo sé que Obama no es perfecto; yo creo que todos lo sabemos. Y sabemos que se va a sacar la rifa del tigre: que empezando enero las cosas van a ser cuesta arriba, que ha generado demasiadas expectativas, que le falta experiencia, que no ha volteado a ver a América Latina, que no sabemos muy bien quiénes estarán en su gabinete. Pero también sé que este país tiene muchos años en manos de los republicanos, de gente intolerante, que llevó a su pueblo a una guerra absurda y que no soporta la idea de que un hombre con la piel obscura entre a la inmaculada Casa Blanca. Tal vez Obama no sea exactamente lo que muchos queremos, pero sí sé con certeza que el grupo que respalda a McCain es lo que ya no queremos. Sí sé que la esperanza es siempre, siempre, mejor que la resignación. Y sé que tanta gente que está votando con el corazón no puede estar equivocada.


6- El pasado 23 de octubre deposité mi voto temprano en la urna. El momento de marcar la boleta es uno de los que guardaré por largo tiempo en mi disco duro.

Ahora, sólo queda esperar. No de espera; de esperanza.


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Por encargo del Sobrio los invito a hacer lo mismo mañana: entren a The Globe Votes, en donde ciudadanos de todo el planeta votarán "como debería de ser", dice Gabriel, por el que consideran el mejor candidato para ocupar un cargo que afecta a todo el mundo.

domingo, octubre 19, 2008

Recado desde el aire

Pues resulta que tuve que ir a Denver. Al llegar a la sala de abordar puse cara de “soy una persona decidida y de mundo” y con aplomo de hombre de verdad le dije al fulano que recibía los boletos: “Verdaderamente apreciaría que si usted tiene una ventanilla disponible me la pudiera asignar” –en vez de este apestoso asiento de en medio, pensé, pero no le dije.

“Voy a hacer todo lo posible”, respondió con tono de me vale madre tu aplomo, aquí el que manda soy yo. Pero al final sí, me dio mi ventanilla.

La insistencia era por lo siguiente: cuando vuelas de Los Ángeles a Denver, el avión se va derechiiiiito, derechito. Y entonces, pasas por encima del Gran Cañón.

 

Y entonces, se ve primero así:

Y luego así:







Qué lindo, ¿no? Con confiancita, denle “click” para hacerlas más grandes.
Si quieren ver cómo se ve desde abajo, mi amigo Témoris tiene unas fotos bien chidas. Click aquí.

martes, octubre 07, 2008

Recado de las mil medallas

Porque no una, mil, son las que se merece el maestro Miguel Ángel Granados Chapa.

Mucha tinta ha corrido en estos días hablando de nuestro Granados Chapa, quien hoy recibió la medalla Belisario Domínguez, reconocimiento que da el Senado –a nombre de todos los mexicanos- a aquellos que “representan el valor y la eficacia de la palabra concebida como instrumento de la libertad”.

Si “guglean” su nombre les aparecerán los datos más o menos sabidos: fue subdirector editorial de Excélsior en la era Scherer; fundador de Proceso; jefe de noticieros de Canal 11; director de Radio Educación y de La Jornada, entre otros cargos. Es el autor de la columna Plaza Pública desde hace más de 30 años; ha ganado el premio Manuel Buendía y tres premios nacionales de periodismo, y es uno de los periodistas políticos más respetados del país por su integridad y honestidad.

Sin embargo me permito en espacio compartir mi percepción personal sobre Granados Chapa. La primera vez que lo vi me sorprendió que fuera tan bajito. Era 1997 y yo me iniciaba en el reporteo político, cubriendo la Cámara de Diputados. Parado en una esquina del salón de sesiones del Congreso, observaba detenidamente el debate; pero sobre todo, el movimiento en el salón: quién se sentaba con quién, quién platicaba con quien. No hablaba con ninguno de los otros reporteros y no tomaba notas.

Con el paso de los meses me enteré de cómo funcionaba el asunto en la Cámara. Los reporteros, los que hacen la nota diaria, estaban ahí todos los días, obviamente. Pero también había otro tipo de reporteros, a los que algunos despectivamente llamaban “informantes” u “orejas”. Estos son jóvenes –y a veces no tan jóvenes- periodistas que son contratados por los periodistas consolidados, generalmente los que escriben columnas políticas. Éstos le pagan a los “informantes” para que estén presentes en las sesiones del Congreso y tomen nota de lo que ahí se discute y de los detalles para, con esa información, escribir sus columnas. Es decir, en general, el columnista político que habla de lo que ocurre en San Lázaro puede tener meses sin pararse por el lugar. Es una práctica común y aceptada.

Sin embargo no es el caso de Granados Chapa. Cubrí San Lázaro de 1997 a 2003, y en todo ese tiempo, siempre había un momento en la semana en el que el maestro aparecía en una esquina del salón, con su barba de candado bien recortadita, callado, sin saludar a nadie. Luego, supongo, se iba a escribir.

Nunca se me ha olvidado la lección. Granados Chapa, tan grande él, nunca se ha sentido lo suficientemente “importante” ni ha estado demasiado ocupado como para dejar de ser periodista; sigue metiendo los pies en el agua, porque sólo así uno puede saber si de veras está caliente. El hombre que ha denunciado desde su columna lo mismo el fraude del Fobaproa que el fraude electoral, lo mismo la impunidad en el caso Lydia Cacho que el mayoriteo en el Congreso, sabe que el escritor, cuando es periodista, es doblemente escritor. Y con esa sabiduría, ha convertido a la palabra en un instrumento de libertad.


Felicidades, maestro.

sábado, febrero 23, 2008

Recado de alfombra roja

1. Como el lector asiduo a este recadero sabe, la Chilangelina vive a dos cuadras del Teatro Kodak, donde hacen la ceremonia de entrega de los Oscar. Entonces, semana de locura: calles cerradas, helicópteros volando encima todo el santo día y parte de la noche; grúas que colocan las gradas donde se sentarán los fotógrafos y los reporteros y la gente que fue elegida desde hace casi un año para aplaudir y gritar cuando pasan los actores/actrices con sus novios y novias y amantes en turno y papás orgullosos y lloriqueantes y relacionistas públicos y séquito que los acompaña.

(Esta foto la tomé en una exposición en donde los visitantes recorren una “alfombra roja” y les pasan una peli con paparazzis, pa’ que sientan bonito)
Cosa harto interesante es que uno quiera ir a la tienda de la esquina en chanclas y todo esté lleno de limosinas y pues uno ahí en fachas y con el almohadazo encima, sintiéndose fuera de lugar por no haber dicho “ya se acabó la leche, ahorita vengo; deja ponerme mi esmoquin para ir a la tienda”.

2. Pero si la cosa tiene sus bemoles para el vecino común y corriente, también tiene sus bondades para el que es periodista. Así nomás, tal y como el año pasado me tocó estar en el anuncio de los nominados y en la mismísima alfombra roja el mero día, ahora me tocaron los arreglos preliminares; a saber:

a) Presentación de la comida que se servirá durante la cena posterior a la entrega de los premios: salmón en forma de Oscar, caviar, pasta con quesos varios, vino del valle de Napa edición especial “Red Carpet”, y una muestra de cómo van a estar arregladas las mesas (que tienen cubierta de espejo), que es así:

Y de postre, el clásico chocolate en forma de Oscar cubierto con polvo comestible de oro de 24 kilates, que es este:

Nótese el sello de la casa: las iniciales del famosísimo chef Wolfgang Puck.

b) Visita al salón de los regalos del hotel Beverly Hilton, lugar al que van algunas estrellas y la gente de su equipo para conocer lo que ofrecen las nuevas líneas de diseñadores. Tuve que recibir un facial con unas cremas francesas pocamadre sufridamente recostada en la suite con vista a Beverly Hills. Todo sea por hacer la nota, qué barbaridad. Salí de ahí con regalitos: cremas, champú, brochitas para maquillarse, un sistema blanqueador de dientes (?), unas pastillas para adelgazar y unos chocolates. Malditos bipolares.

c) Recorrido por la exposición Meet the Oscars, en donde uno puede ver las 50 estatuillas Oscar que se entregarán este domingo. Cada una mide trece pulgadas y media y pesa ocho libras y media, y están hechas de un material llamado “britanio” y cubiertas por capas de cobre, níquel, plata y oro de 24 kilates. Las tienen ahí sin nombre, sólo con su número de serie. Cuando se la entregan a los que ganan, éstos la tienen que regresar para que les pongan su placa con el nombre y la categoría en que ganaron. Son como este:

3. La alfombra roja se coloca en tooooda la calle, no en una banqueta como yo creía cuando nomás los veía por la tele. Cierran la calle, Hollywood Boulevard, y de banqueta a banqueta colocan la alfombra tal. Si caminas sobre ella se siente bien “pachoncita”, chida alfombra, pues. Pero hasta ayer la tenían supercubierta con plástico, ha llovido y hace un buen de frío.

Oscar ni qué mis polainas, seguro dice Tláloc.

4. Mi espada por Daniel Day-Lewis para mejor actor. No sé cómo se llamará en español, pero en cuanto tengan oportunidad corran a ver “There will be blood”. Gran película.

lunes, febrero 04, 2008

Recado caminero neomexica

En los últimos días mis ojos han visto tantas cosas que ando como empachada. Tengo mucho que postear, tengo muchos blogs que visitar (pero los leo en el google reader, así que esos que no han posteado dejen de echar la güeva porque los estoy viendo), tengo mucho que comentarles y tengo comentarios que responder; prometo que lo haré todo pasando el Super Tuesday.
Por lo pronto, anotaciones camineras en Nuevo México, un estado que me gusta mucho y ni sé por qué. Algunos de estos pedazos fueron los reseñados en este recado, pero ahora los vi sin nieve. Bien bonito, pues.

Nube-tornado

Camino curveado

Cielito lindo.
Tan lindo que le tomé un videín, pero ps no pude subirlo. No importa, como dice Queen Aurora: no tomen videos mientras manejan, es peligroso.

Para cargar gasolina, el único lugar en un ratote es este.


Tarantinesco, ¿ah? Sobre todo cuando casualmente uno viene oyendo esta rola:

boomp3.com

Pero igual había que ir al baño. Aunque mire usted, en medio de Niumecsico uno se encuentra ofertas que no puede rechazar (click para verla más grande):

(a mí deme un Trucker’s Special con todo, porfaplis)

Pero lo mejor es cuando uno tiene que decidir para dónde va. ¿Tiene usted trasero de elefante? Esta es su ruta:

¿Le gustan los juegos de secundaria? Déle por acá.

¿No le parece ninguna de las anteriores? Váyase usted mucho a la Percha.

sábado, enero 26, 2008

Recado de cómo en todos lados se cuecen habas

Acabo de estar en una conferencia que dictó Greg Palast, reportero de investigación de la BBC de Londres, quien tiene look de Indiana Jones y ha dedicado varios años a documentar el fraude electoral en las presidenciales de Estados Unidos en el año 2000, mediante el cual George Bush, el horrendo candidato republicano, le ganó al demócrata Al Gore, hoy Premio Nobel de la Paz. (Conste que a mí dicho premio no me parece la panacea, pero disfruté mucho al pensar en la jeta del Bush cuando se hizo el anuncio, jojojo. ¡In your face, stupid mad gringo!).

(Yes, your ugly monkey face, stupid)
El caso es que explicó algunos de sus hallazgos durante dicha investigación. George Bush “ganó” la presidencia con el conteo realizado en el estado de Florida, ¿se acuerdan? por cerca de 500 votos. Sin embargo Palast descubrió que hubo más de 3 millones de votos que no fueron contados por distintas razones: porque la máquina no leyó adecuadamente la boleta; porque el nombre del votante presentaba “irregularidades” –que después no se pudieron comprobar- y las autoridades electorales decidieron anularlos; porque los votantes “no se presentaron a votar”, aun cuando después Palast identificó esos precintos y descubrió que sí había habido votantes.

Entre algunos de los datos que dio, resulta que en otros estados, como Nuevo México, Bush ganó por 5 mil 900 votos, pero fueron anulados 27 mil. Cuando hizo un análisis del padrón buscando la información de los votantes que habían sido anulados, resulta que sólo el 11% eran blancos; el restante 89% eran negros, latinos o indios americanos. Es decir, en un estado donde el 70% de los votantes eran blancos, la máquina cometió errores con un criterio racial.

Cuando llegó el momento de preguntas y respuestas una tipa le preguntó que, con toda esta evidencia, cómo es que el partido demócrata no había hecho nada. Palast respondió: “Porque Al Gore tuvo un beneficio económico al aceptar la derrota (y hasta un Premio Nobel, pensé yo). Tenemos un caso similar, el de López Obrador en México (ay güey, pensé yo), quien después de pasar por una elección sucia decidió que no lo podía permitir, y exigió un recuento “voto por voto, caja por caja” (así no es, pensé yo, pero no dije nada porque el tipo hizo un buen esfuerzo para decirlo en español). Eso le costó su capital económico y su capital político; pero hizo algo (¡a güevo!, casi grito yo). Al Gore decidió no hacerlo, así que nadie puede decir que lo engañaron”.
Quihobo.

lunes, enero 21, 2008

Recado de la gabachopolitik

Ya llegué de donde andaaabaaaaaaaaa, se me con-cedió volveeeeeeeeer….
Es que desde que empezó el año no he parado, pero ya vine y les echo el chisme que corresponde, como debe de ser. Aviso: este recado tiene altos niveles de política. Sé que a muchos blogueros no les gusta, y luego si es gabacha pus pior. Así que para los que no quieran entrarle, opciones recicladas: ¿Quiere algo picosón? Vaya al Recado Salsero. ¿Quiere un relatito leve? Vaya a este Recado Anitdepre. ¿Quiere ver fotos? Vaya a La Galería.

Empiezo: como les comenté allá abajo, resulta que mi periódico decidió incluirme en el equipo que cubrirá algunos de los asuntos relacionados con las elecciones presidenciales de Estados Unidos, que van a ser en noviembre. Para mí esto ha sido importante, porque como muchos saben, mi área de experiencia durante casi 15 años ha sido la política mexicana y apenas tengo 3 años haciendo periodismo en Estados Unidos, que ni de lejos son suficientes para comprender en su totalidad la muy compleja política de este país. Sin embargo algún talento me vieron y pues le entré. La cobertura de estos temas está a cargo de una periodista experimentadísima en estos asuntos, Pilar Marrero, y de la corresponsal del periódico en Washington, Maribel Hastings. Mi papel es un poco “reforzar” siguiendo algunos de los temas, y pues por supuesto aprender y viajar y conocer y platicar con la gente y seguir aprendiendo.

Antes de seguir, creo que sería útil detenerme un poco a explicar qué es lo que está pasando en Estados Unidos en estos meses. Siguiendo la información publicada en medios mexicanos, y la información a veces distorsionada en algunos blogs, me he dado cuenta de varios mitos con respecto a lo que se está viviendo acá.

LOS MITOS
1- Que lo que está ocurriendo es una contienda presidencial.
Falso. Lo que se está celebrando estado por estado son elecciones primarias para elegir a los candidatos de los partidos. Estados Unidos cuenta con dos partidos importantes, el Partido Demócrata y el Partido Republicano.
Los Demócratas tienden más a tener ideas progresistas: son más tolerantes con la diversidad racial; en general favorecen los servicios auspiciados por el Estado como la atención en materia de salud; tienden a favorecer posturas liberales como la despenalización del aborto o la legalización de las parejas del mismo sexo, y bien podría decirse que tienden a “la izquierda” si algo como eso se pudiera dar en este país.
Los Republicanos son conservadores: suelen ser antiinmigrantes; religiosos en ocasiones rayando en el fanatismo –de hecho entre sus candidatos hay dos vinculados con la iglesia; Mike Huckabee es un pastor evangélico y Mitt Romney es mormón-; impulsan el libre mercado con pocas regulaciones, y se oponen a que el Estado financie a quienes no pueden pagar por ciertos servicios, nuevamente, como la salud.
Ambos partidos están eligiendo a quien será su candidato para la contienda presidencial en noviembre de este año. Por el Partido Demócrata, los tres “finalistas” en este punto son Hillary Clinton, Barack Obama y más abajo en las preferencias, John Edwards. Por el Partido Republicano han sonado John McCain y los que mencioné allá arriba, aunque Rudy Giuliani, el ex alcalde de Nueva York, tiene buenas posibilidades.

2- Que la contienda está entre Obama y Hillary, que si el debate está en que si queda en la Casa Blanca una mujer o un negro.
Una vez habiendo aclarado que la competencia Obama-Hillary es sólo interna en el Partido Demócrata, y que el que gane no será automáticamente presidente de EU, esta es la parte que veo con mayor sorpresa. Aunque muchos medios fuera de EU le dan este enfoque, y aquí dentro algunos quieren dividir al electorado por estas características, la realidad es que esta contienda es mucho más que eso. Hillary representa al status quo, a la política consumada, cómodamente instalada en Washington desde hace años, a los “amarres” hechos por su esposo cuando era presidente, al establishment de la gabachopolitik (neologismo inventado por la Chilangelina, si no les gusta ni modo; para eso tengo blog, para inventar cosas y publicarlas). Obama, por su parte, es un político joven sin experiencia en el gobierno federal y sin alianzas prominentes, al menos no hasta ahora; sólo ha sido senador federal durante un año. Desde luego los factores racial y de género están en la contienda, pero para los estadounidenses que van a votar en las elecciones internas del partido, hay otros dos factores que son más importantes:
a) ¿Votar por quien ya tiene experiencia, aunque sea lo mismo de siempre, o votar por quien trae ideas nuevas, atrae a los jóvenes con su frescura, pero no tiene experiencia en política? Y
b) ¿Cuál de estos dos sería el candidato con más posibilidades de derrotar al candidato republicano para evitar que este partido continúe en la Casa Blanca? (Recordemos que Bush es republicano y ha gobernado durante ocho años).
Como pueden ver, el asunto va mucho más allá de quién es negro o quién es mujer.



Una vez dicho esto, paso a hablar sobre:

EL PROCESO
Para mí que crecí en México, en donde los partidos eligen a sus candidatos por dedazo, o si bien les va fingiendo elecciones internas que la mayoría de las veces sólo son un juego de fuercitas entre la cúpula, el proceso de selección interna de candidatos en los partidos estadounidenses era un misterio y ha sido todo un descubrimiento.
Para empezar, la selección está abierta a todo aquél que esté registrado para votar. Cuando te registras (que sería como cuando en México sacas tu credencial de elector), puedes registrarte también como simpatizante de un partido; eso te permite participar en las elecciones primarias de dicho partido. Las reglas varían de estado a estado, pero en general en algunos estados también puedes participar en las primarias con sólo manifestarte verbalmente como simpatizante del partido.
Hay dos mecanismos que tal vez ya han oído en los medios o leído en alguna parte: los caucus y las primarias. Las primarias que se celebran en 37 de los 50 estados, son el procedimiento que todos conocemos: se instalan urnas y la gente va y deposita su voto secreto. Los caucus son diferentes: son como asambleas comunitarias donde la gente se reúne y entre todos platican sobre los candidatos para elegir al que prefieren en cada precinto. Es un proceso bellísimo que no detallaré por el momento, pero que reseñé en este artículo que publiqué en Mundo Abierto y que a quien esté interesado le recomiendo leer –perdonen la falta de modestia, pero creo que quedó más o menos claro.
Cada estado cuenta con un número determinado de “delegados”, dependiendo de su densidad demográfica. Cuando se dan las elecciones internas en cada estado, el número de delegados del estado se reparte proporcionalmente de acuerdo al porcentaje de votos que haya tenido cada candidato. Cuando todos los estados han celebrado sus elecciones, se realiza una Convención Nacional de cada partido –la de los demócratas es a finales de agosto, la de los republicanos a principios de septiembre-, y ahí es donde se decide quién será el candidato del partido para la elección de noviembre.
No todos los estados votan al mismo tiempo, van escalonados y por eso es que los candidatos aparecen en los medios haciendo campaña durante meses, pero es porque van de estado en estado según vaya el calendario de las primarias. El primer estado en tener elecciones fue Iowa, e inmediatamente después New Hampshire. Me tocó estar en ambos, fue muy emocionante sobre todo presenciar los caucus (reseñados en el artículo este). Otros estados han seguido, el más reciente Nevada, en donde estuve este fin de semana. Pero la parte interesante viene el próximo 5 de febrero. Ese día 23 estados celebran su elección, y aunque los últimos estados lo harán en junio, es posible que después de esa fecha ya haya un posible ganador en ambos partidos.

Tendría mucho más que decir pero este post ya está demasiado denso. Para el próximo, prometo hablar de LOS CANDIDATOS y soltar algún otro chismecín. Mientras, les dejo unas fotitos electorales.

Simpatizantes de John Edwards



Chamaco


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Jóvenes: unos demócratas, otros ps no.


miércoles, enero 09, 2008

Recado misceláneo de carrerita

Porque aunque ande ocupada y cansadísima hasta la pared de enfrente, no puedo dejar el maldito vicio.

1- No me extraña lo que ocurrió con Carmen Aristegui, pero me duele que cada vez más las voces que se atreven a hablar con criterio propio sean eliminadas de los medios por la razón –o el pretexto- que sea: empresarial, político, censura, razones que sólo competen a la iniciativa privada, descaro abierto.

Al final es lo mismo: perdemos nosotros.

2- El que era mi gallo en la contienda por la candidatura demócrata rumbo a la presidencia de Estados Unidos hoy anuncia que se sale de la carrera.

Era obvio que no tenía los números en las encuestas para ganar, pero odio que un hombre decente, con experiencia, sea derrotado por estrellas de televisión que también pueden ser buenos candidatos, sin duda, pero que reciben publicidad por ser “el negro”, o “la mujer”, por el puro factor superstar, cuando la neta es que mucha gente no sabe ni qué propone “el negro”, ni qué propone “la mujer”. Como se imaginarán, tengo mucho que decir al respecto.

3- Horas larguísimas de campaña y de recorrer los precintos para votar en medio del frío y la nieve, a veces tienen recompensas: vean nomás qué cielo de atardecer post nevadas en plena elección primaria en New Hampshire.


4- El que inventó la nieve se rifó.












¿Han visto la nieve? Anden, cuéntenme cuándo y dónde.

jueves, enero 03, 2008

Recado de buenos augurios

Malditopuebloenelculodelmundo, Iowa, a 3 de enero del 2008.

Muy buen augurio debe ser que uno empiece el año viajando.
El merito 1 de enero me estaba trepando a un avión y luego a otro y llegué a Des Moines, Iowa, donde estaré hasta el 4. De ahí, otros dos aviones de por medio, voy a Concord, New Hampshire, donde estaré hasta el 10.

La cosa es que me tocó cubrir las elecciones primarias de los candidatos a la presidencia de este país, que inician justo este jueves 3. Es algo very important para la carrera de esta Chilangelina por muchas razones que expondré tan pronto tenga tiempo. Por el momento les deseo un año lleno de cosas chidas y envío saludos desde este maldito pueblo en el culo del mundo, donde una ciudad está a tres horas de la otra, donde hay que perseguir a los malditos candidatos por carreteras llenas de nieve manejando horas (gracias señores de Apple por inventar el Ipod), donde hay que comer en la maldita gasolinería porque hay que mandar la nota al periódico antes del cierre, y donde hay que hacer todo lo anterior a MENOSDIECINUEVEGRADOSCENTÍGRADOS.

Pronto fotos con harta nieve y sólo nieve, noticias y más chisme. Y no se confunda el lector: estoy exhausta, molida, helada, pero feliz.

*By the way: si quiere usted echarle un ojito a mi texto de esta semana en Mundo Abierto, píquele AQUÍ.

viernes, noviembre 30, 2007

Recado de aviso a la comunidad

Estimado Lector: si usted por alguna razón debe pasar por las calles de Pino Suárez, en el centro de la Ciudad de México, tenga mucho cuidado: por ahí a la altura del número 2, hay tanta mierda que puede usted quedar salpicado.
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Hace poquito más de un mes entrevisté a Lydia Cacho con motivo de su nominación al Premio al Valor Periodístico que entrega la organización International Women’s Media Foundation. En esa ocasión, hablando sobre la zozobra en la que vive, me dijo que en algunas ocasiones ha considerado salir de México y mudarse a Estados Unidos o Francia, donde le han hecho buenas ofertas de trabajo. "Pero cuando se me pasa la depresión, decido quedarme", me dijo. "Yo sigo convencida de que los que se tienen que ir de México son los criminales; no estoy dispuesta a ser emigrante por la violencia. Como dice una de las niñas en mi libro: que se vayan los malos de aquí".

No fue ahora, pero algún día será, querida Lydia…

Foto tomada de La Jornada. Para leer la entrevista completa, click AQUÍ.

sábado, octubre 20, 2007

Recado de los muchos premios

Esa cosa de los premios es interesante porque nos persigue desde el fondo de las aberraciones de la infancia. Ya ven que en la primaria típico que tus papás quieren que te ganes el premio por ser el más aseado o el más puntual o el que ganó el concurso de ortografía o algo, y las maestras se la pasan jorobando con premios y premiecitos y estrellitas en la frente y “le subo un punto al que…”.
Luego está la televisión, con eso del Miss Universo y los Oscar y los MTV y los premios TV y Novelas. Así que uno se la pasa secretamente pensando en el día en que ganará un premio, aunque en público diga que no. Pero en privado, ¡cómo no! El que diga que no ha ensayado un discurso de agradecimiento sosteniendo la botella de champú o la salsa catsup, miente.
Yo particularmente he ensayado el mío para un Oscar, o ya de perdis para un Emmy. Por supuesto hay que agradecerle a la gente que hizo posible el premio etcétera, para luego decir una frase linda sobre el futuro y la esperanza y la humildad. Pero en la vida real lo más que me había ganado había sido un premio de fotografía hace como diez años, y no hubo micrófono para que soltara el speech. Aaaahhh, pero a cada capillita le llega su fiestecita, si señor, cómo no, y esta semana que se me junta la chamba, oigan.

Primero, la Tazy me dio mi Premio Blog Solidario, y pues la neta sí está chido, porque los premios son bonitos cuando te los da alguien inteligente, ¿no?

Gracias Tazy, te quiero, snif.

Y luego, que me toca otro. Resulta que hay una organización en Los Ángeles llamada Coalition For a Safe Environment, que cada año da un reconocimiento llamado Angel Awards a personas que hayan contribuido a mejorar la comunidad, entre ellos a cinco periodistas: dos de TV, uno en inglés y uno en español; dos de periódicos, uno en inglés y uno en español, y uno de radio. Y pues que me toca.
Contrario a lo que me imaginé cuando ensayaba para el Emmy, no está fácil recibir un premio y pasar a dar un speech. Primero, porque si te da pena hablar en público y te empiezan a sudar las manos y todo, te ves menos cool de lo que habías ensayado. Pero además, porque creo que es un poco extraño que te den un premio por hacer tu trabajo. La gente común y corriente hace lo mismo todos los días: sale a trabajar, se parte la madre para sacar a los hijos adelante, en este país lo hacen incluso con el miedo de una deportación y a veces sin dominar el idioma. Luego están los que trabajan por mejorar su comunidad enfrentando al poder y a los grupos con intereses. Y uno recibiendo su premiecito, qué barbaridad.

La cosa es que me dieron el premio tal y yo no tenía ni idea de por qué. Me dijeron que hay un comité de líderes de varias organizaciones; alguien propone a los posibles nominados, los demás evalúan y así se decide. Bueno, pues si ustedes lo dicen. Cuando llegué al lugar no vi a nadie conocido, así que me senté y pues a esperar. En eso se me acerca un tipo a saludarme y a felicitarme; se me hizo conocido y me recordó de dónde: de South Central Farmers, una organización de campesinos que tenía un huerto enorme en el sur de Los Ángeles y que fue desalojada hace un poco más de un año. Cuando estaban en el proceso previo al desalojo me quedé a dormir una noche con ellos e hice una crónica. Este cuate estaba esa vez, y se acordó de mí.
Más tarde me saludó alguien de una organización de defensa de derechos laborales. Resulta que hace casi dos años hice un artículo sobre las trabajadoras domésticas en Los Ángeles, y lo entrevisté para ello. Como la entrevista fue por teléfono, yo ni lo conocía.
Poco a poco me empezó a caer el veinte. Normalmente las historias que recuerdo son aquellas que marcan hitos en la historia de México o de Estados Unidos, o que me marcan particularmente a mí: la elección del 2006, la toma de protesta de Villaraigosa, el artículo aquel del Ángel de la Independencia. Pero hay otras historias, como esas, que a veces ya ni recuerdo. No es extraño que ocurra esto: en una semana normal escribo entre cinco y diez historias, para algunas de las cuales debo hacer dos o más entrevistas.
La gran lección que aprendí ayer que fui a recibir mi Angel Award, es que cada historia cuenta. Que aunque yo no lo recuerde, lo que escribo lo está viendo alguien, todo el tiempo. Que cada historia que cuento habla sobre alguien en particular, una de esas personas que se parten la madre todos los días, uno de esos que enfrenta al poder para hacer mejor el lugar donde vive. Así que puse mi ángel sobre mi escritorio no como premio ni como si fuera el Oscar ni como si fuera el Emmy: nomás como recordatorio, pa’ que no se me olvide cuál es mi obligación.

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A otro que le fue bien esta semana fue al Ricky Martin. El martes pasado le dieron su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, y me tocó estar ahí. No soy fan del tipo, no me gusta físicamente y no me gusta cómo canta, pero no me cae mal; así que para que vea que soy buena onda, aquí unas fotos:



Ahora que, para premios, el hermano de Ricky Martin. Mire usted nomás:

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Una vez que he agradecido a Tazy el haberme otorgado el Premio Blog Solidario, cumplo con mi responsabilidad de conferirlo a otros siete blogs. Mis ganadores son:

1. Tazy, ni modo, ahí te va de regreso; porque su blog tiene la mezcla perfecta entre diversión hilarante y materiales didácticos para chicos y grandes.
2. La Concharra, porque nadie escribe de cosas tan cercanas para todos con tantas tripas.
3. Blas, porque habría que estar loco para no reconocerlo como uno de los blogueros más dedicados y solidarios con la banda, con su familia y con los temas que afectan al país.
4. Enrico, por tener la sensibilidad para traernos un México y un resto del mundo que sólo se pueden ver a través de sus ojos.
5. Carmen, porque no hay solidaridad más grande que la de quien comprende la relación sagrada entre un mexicano y la buena comida.
6. La Charra Frijolera, porque cuando escribe así tan neta siempre me ayuda a reforzar la idea de que uno es quien es, “no le aunque” dónde ande.
7. Sirako, porque a veces llego enfurruñada a su blog, e invariablemente salgo con una sonrisa. Y porque el mes pasado, cuando una bandita se puso a golpetearme a lo güey, fue el único que salió al quite con un argumento inteligente.

¡Aplausos para todos!