martes, junio 19, 2007

Recado del meme multitudinario

Pero cómo da lata este último meme, ¿eh? Lo empecé a ver por todos lados hasta que me lo echó Blas. Pretendí ignorarlo, pero acto seguido me lo lanzó Tazy. Y cuando pensaba en mi estrategia para hacer una doble ignorada, que me invoca El Ganso. No, pues ya con tres insistencias, he tenido que acceder: muy a mi pesar, ahí va el meme ese que te pide que digas ocho cosas que nadie sabe de ti y luego se lo pases a otras ocho personas.
Y es que la cosa es que si empiezo a hablar de mí luego no paro, pero este blog no se trata de mí, se trata de recados para los otros. Así que entiéndanlo bien, fanáticos del meme: ahí les va, pero nomás no abusen porque no queremos convertir este blog en egoteca.

Las instrucciones dicen:

A. Cada jugador comienza con un listado de 8 cosas que nadie conozca acerca de él/ella.
B. Tienen que escribir esas 8 cosas en su blog junto con las reglas del juego.
C. Tienen que seleccionar a 8 personas mas invitar a jugar y anotar sus nombres o el nombre de su blog.
D. No olviden dejar un comentario en los blogs respectivos anunciándoles que han sido invitados a jugar.

Va pues mi lista de cosas, a ver si después de esto me siguen hablando.

1- Soy asmática. No fumo y tuve dos gatos de niña, pero se los tuvieron que llevar a otro lado (o al menos eso me dijeron) porque resulta que soy asmática.
2- Me dan verdadero miedo las alturas pero trato de que eso no me detenga para hacer cosas. Una de mis mayores hazañas ha sido aquella vez que me subí al Ángel de la Independencia en plena remodelación.
3- Me encanta manejar, me encanta, me encanta. Y si es en carretera mejor. Una de las mejores partes de ser reportera es que puedo manejar durante el día. Tal vez hubiera sido una buena trailera, como Lola (ok, tal vez no tan “buena”).
4- Me dan unas migrañas horrendas, así que soy supersensible a la luz. Casi siempre ando con lentes obscuros. Pero me veo supercool.
5- Soy superbuenísima jugando Scrabble, les echo una reta.
6- Tengo muy buena ortografía, ergo, me irritan un poco las faltas ortográficas muy obvias. Particularmente me molesta que la gente use “haber” cuando en realidad quiere decir “a ver”: “Haber cuando nos tomamos un café!”. Ajá; nunca.
7- Soy malísima para los deportes, pero en verdad mala. Me da mucha flojera hacer ejercicio, y sin embargo en el último año me las he arreglado para ir al menos dos veces por semana al gimnasio.
8- Mi placer culposo más grande y más culposo: me encanta Chayanne, cómo sonríe, y luego que baila rebién el condenado. Si como lo mueve lo bate, pues qué rico chocolate.

A’istuvo. Ahora para que otros sufran como yo, le va la bolita a:

La Concharra
Ocelote
Carmen
Amiguiz
Vil Clinton
Salmón
Bröcoli
El borrego viajero

lunes, junio 18, 2007

Recado de pura novedad

Comounaoferta-comounapromoción, se va a llevar usted un bonito rato yo se lo aseguro.
Resulta que mi amiga La Concharra, que además de ser periodista, infiltrada renegada de las élites corporativas de los medios monopólicos de comunicación, bisnesguman de Neza y terrateniente de la Guerrero, es mi supercarnalísima, acaba de lanzar su blog.
Por lo pronto el primer post esta retebonito y veo venir horas y horas de entretenimiento y sana y a veces no tan sana diversión.

Dense una vuelta, cáiganle por ahí seguido y échenle un piropo, porque además mi amiga está guapetona, ‘iren:

Quihobo!
Vayan pues, picadle aquí.

viernes, junio 15, 2007

Recado del toquín

¿¿¿Y ustedes qué hicieron el miércoles pasado???
Porque yo, ejem ejem, me fui al toquín del Roger Waters en el Hollywood Bowl…
Quihobo!!!

El concierto, chidísimo, chidisisisímo por todo lo que lo hace chido, la música y los efectos y la vibra y los recuerdos y el hornazo y todo, pero también porque la ubicación del Hollywood Bowl, al aire libre en medio de las montañas de Hollywood, al pie de Mulholland Drive, le da una acústica increíble, es como si uno estuviera adentro de una bocinota.
Clarísimamente dijeron que no y que no podías pasar cámaras, no?? Entonces yo tomé unas fotos con mi telefonito mientras aún había luz de día, que pues ahí medio salieron y que verán a continuación:

Foto 1: A'i afuerita


Foto 2: Así se veía desde nuestro lugar, que estaba exactamente en medio del teatro, tanto de atrás pa’delante como de un lado al otro.


Foto 2-A: Con un Rogercito Waters todo chiquito, pero pus y qué, se oía bien acá y para eso hay pantallas.


Foto 3: A) Una proyección en video de un radio, un cenicero, una botella de whiskey y un vaso como escenografía, que parecía deadeveras deveritas, y B) una rubia fan-from-hell sentada frente a nosotros que varias veces estuvo a punto de dar el Avandarazo.


Foto 4: Los típicos, típicos..


Fotos 4 y 5: Dos fotitos bastante malas del omnipresente cerdo volador. En la cola traía escrito “Impeach Bush”.


De hecho, el numerito del cerdo se ve mejor acá:


(sí, alguien se vio más astuto que yo y metió su camarita..)
Y en algún momento, en medio de la oscuridad y de las montañas, empezó a sonar esta rolita:


Snif! Fuimos felices...

jueves, junio 14, 2007

Recado de un imbécil

Ocurrió ayer, y lo dijo el mismo tipo que durante su campaña para gobernador se iba a los lugares donde se reúnen los mexicanos y les decía “hola amigous”:

“En medio del debate migratorio, el Gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, sugirió el jueves a los inmigrantes latinos en Estados Unidos abandonar los canales de televisión en español y aprender a hablar inglés.
‘Ustedes tienen que parar de ver los canales en español’, declaró Schwarzenegger en la ciudad californiana de San José, durante la convención anual de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (!!!!!).
El Gobernador dijo que no estaba siendo ‘políticamente correcto’ pero mantuvo su opinión.
‘Es muy difícil para personas que hablan español, porque junto a ellos tienen a sus familiares que hablan español, cuando van a la tienda hablan español, ven televisión en español, leen el periódico en español -y por supuesto yo sé que quieren vender periódicos, entonces me disculpan por eso’.
La comunidad hispana es la mayor de las minorías en Estados Unidos. La conforman 42 millones de personas, sobre una población total de más de 300 millones”.



Pues no, nada que lo disculpo.
Este imbécil me quiere dejar sin empleo.

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Actualización: para quienes estén interesados en el tema y quieran conocer mi postura más detallada al respecto, se armo un debate bien intesante en el Sacatrapos. PICADLE AQUÍ

lunes, junio 11, 2007

Recado del cumpleaños de Paul

Marcha Migrante, día 13. San Antonio, Texas.

“Hoy es mi cumpleaños; cumplo 63 años y estoy muy contento de estarlos celebrando con este grupo de gente consciente, que busca el respeto y la dignificación para todo el mundo, más allá de Estados Unidos y su frontera”.
Paul Criswell era el espiritual del grupo. Vestido siempre de blanco, Paul es una combinación de yogui, hippie y faquir, que come poco, habla poco, es tolerante y disfruta el camino. Cuando sale el sol se quita la camisa y cuando sopla el viento cierra los ojos. En cada lugar busca hierbas y hojas; se sabe los nombres científicos de las plantas y a veces se las come. En el grupo le apodaron “breatharian” porque según la banda se podría alimentar de aire, y porque el tipo asegura que él puede ayunar por semanas.

Paul se sumó a la Marcha Migrante II “porque está formada por gente que es voluntaria, que no tiene intereses partidistas. Es acerca del espíritu de unificación”. Bueno, el caso es que ahí andaba. “Creo que es importante el trabajo que estamos haciendo porque vamos más allá de las fronteras físicas” me dijo ese día en San Antonio, cuando supimos que era su cumple. “Estamos derrumbando fronteras mentales y emocionales para unirnos como una sola familia y una sola raza, porque todos somos uno”.

Paul estuvo el año pasado en la Marcha Migrante I, que fue desde San Diego hasta Washington. Para él, el evento más conmovedor de aquel recorrido fue la visita al cementerio de Holtville, California, en donde yacen los migrantes que murieron sin ser identificados. Este año le gustó el evento en el poblado de Mission, donde la comunidad recibió al grupo con una ceremonia con velas en una iglesia antigua. Y como esta marcha se trataba de recopilar historias de migrantes, pues me contó cuenta la suya.
“Mi madre vino de Rusia, y mi padre estaba en el ejército, en una asignación en China. Se conocieron ahí, en una colonia rusa donde vivía mi madre y él se quiso casar con ella, pero sus superiores le dijeron que no podía porque no lo dejarían regresar a Estados Unidos. Siempre ha habido prohibiciones, pero él decidió correr el riesgo”.

Enrique y Russel colocan cruces para la ceremonia en San Antonio
Los integrantes de la caravana participaron en una ceremonia realizada en el Parque Millam de San Antonio, en la que hicieron un llamado a las autoridades para que se busque una reforma migratoria justa y para que cese la militarización de la frontera.

“Este es un asunto en el que el movimiento laborista debe apoyar fuerte, porque estamos hablando de millones de trabajadores que han construido billones de dólares en Estados Unidos”, dijo Jaime Martínez, presidente del Consejo Laboral de Base Latinoamericano en Texas de AFL-CIO, la central sindical más importantes del país. “Cuando llegaron los primeros inmigrantes de Europa, irlandeses, italianos, alemanes, trabajaron y construyeron este país con sudor y sangre; no hay ninguna diferencia entre ellos y los que cruzaron el río”.

sábado, junio 09, 2007

Recado de los niños en prisión

Marcha Migrante, día 12. Taylor, Texas, Centro de Detención Hutto

El letrero de la entrada, que describe al centro de detención T. Don Hutto como “residencia familiar”, contrasta con los muros exteriores del edificio, altos, sin puertas ni ventanas, con tres capas de reja y malla ciclónica con puntas de navaja rodeándolo que hacen que se vea, en efecto, como una prisión.

Estas instalaciones, que pertenecen a la empresa Correction Corporations of America, operan desde abril de 2006 como centro de detención para familias gracias a un contrato firmado con el gobierno federal de Estados Unidos. Ahí se encuentran inmigrantes presuntamente indocumentados de cualquier nacionalidad excepto mexicanos (Other Than Mexican, OTM es el nombre formal con el que se les cataloga), esperando ir a la corte para enfrentar un proceso de deportación.
La “innovación” de ese lugar es que a los detenidos se les permite tener con ellos a sus hijos menores de edad, supuestamente con el fin de promover la integración familiar; sin embargo desde el inicio de las operaciones del centro, grupos de activistas empezaron a denunciar las condiciones en que viven estas familias, similares a las de una prisión, con los chavitos viviendo en un ambiente carcelario sin haber cometido delito alguno.
El lunes 12 de febrero la caravana de la Marcha Migrante se sumó a una vigilia realizada por grupos activistas frente a Hutto para pedir su cierre. Rosa Rosales (sí, así se llama), presidenta nacional de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), me contó que quienes han hecho las denuncian relatan que a los niños les ponen uniformes de prisión con una etiqueta con su nombre y los ponen en cuartitos de prisión, niños de cinco, seis, siete años. “Creen que nos están haciendo un favor porque siempre pedimos que no separen a las familias, pero para mí es una vergüenza que en este país los niños sean tratados como criminales”, me dijo Rosa.

Rosa, presidenta nacional de LULAC, encabezando a manifestantes que exigen el cierre del centro
Aunque no ha sido posible obtener una relación de las nacionalidades de los 380 detenidos en el lugar, de los cuales más de 200 son niños, pero se sabe que provienen de más de 20 países, y que entre ellos hay al menos tres familias de origen palestino. Estar en el lugar me recordó que el drama de los indocumentados y las deportaciones no es exclusivo de los mexicanos, que son muchas las pequeñas tragedias familiares debidas a la imbecilidad de quienes no buscan una solución al problema migratorio.

Manifestantes frente al centro de detención. Los guardias no les permiten pararse del lado de la acera donde se encuentra el edificio
Debido a las denuncias por las condiciones en las que se tiene a las familias, las autoridades del centro habían realizado unas días antes un recorrido para los medios de comunicación. No me tocó estar ahí, pero platiqué con el Daniel Lai, reportero del diario local Taylor Daily Press, quien me contó que a los periodistas se les prohibió entrar con grabadoras, micrófonos y cámaras fotográficas o de video, y que no se les permitió hablar con ninguno de los detenidos o sus hijos.
“Nos mostraron los salones de clases, el lugar donde se les da atención médica a los detenidos y uno de los cuartos, que son chiquititos, con una litera, un retrete y a veces una cuna junto al retrete”, me contó Daniel. Según la información que él obtuvo, aunque las puertas de los cuartos están abiertas de día, por las noches las cierran cuando llega la hora de dormir, 9:00 PM para los niños y 10:00 PM para los padres. Si alguien atraviesa la puerta un rayo láser acciona una alerta para que los guardias acudan al lugar, aunque las autoridades aseguran que es por protección de los niños. Es el trato a estos delincuentes, cuyo delito fue llegar a ese país a buscar una vida mejor.
Cuando busqué hablar con alguna de las autoridades del centro de detención para pedir una entrevista, los guardias de seguridad se portaron como celadores de un campo de concentración. No dejan que nadie entre, ni siquiera al estacionamiento; cuando me “colé” y llegué a la primera puerta, que tiene una reja capaz de impedir el paso de un ejército extraterrestre, la capitana a cargo empezó a dar de gritos sin escucharme, amenazándome. Con un timbre abrió una reja y dos guardias me llevaron afuera del estacionamiento. Pero siguen diciendo que no es una prisión.

Matthew Dehnel, quien viajó con la caravana desde San Diego, prende velitas para la vigilia frente a la prisión
Curiosamente unos días antes, cuando platicamos con los agentes de la Patrulla Fronteriza, una agente de nombre María Araceli Keisel, que se encarga de los menores de edad que son detenidos sin documentos, me había contado que las instalaciones de Hutto son únicas en su tipo y están a la vanguardia en los centros de detención. “Es un sitio donde pueden estar con sus padres en lugar de ir a un hogar adoptivo”, me dijo en esa ocasión. “Ahí los niños cuentan con educación, les dan atención médica y es como un centro de convivencia”.
La realidad, al parecer, es bastante más obvia y menos idílica: estos centros de detención operan bajo una concesión del estado y por tanto, por cada persona detenida reciben dinero. Según estimaciones de LULAC, la operación de Hutto deja a Correction Corporations of America una ganancia cercana a los tres millones de dólares mensuales.

viernes, junio 08, 2007

Recado desde el muro

Marcha Migrante, Laredo, Texas; Del Río, Texas/Ciudad Acuña, Coahuila.

“Bienvenidos a nuestra comunidad Del Río-Acuña”. Las cerca de 80 personas que recibieron a la Marcha Migrante hablaban de las dos ciudades como si fuera una sola, como si no estuvieran en países diferentes, divididas por un río que marca una frontera en la cual el gobierno estadounidense pretende construir un muro.
“Eso es porque quienes toman estas decisiones no saben de la dinámica que vivimos quienes estamos todos los días en la frontera”, me dijo Jay Johnson, un activista que vive en Del Río, esta ciudad fronteriza con Ciudad Acuña, Coahuila, y que viajó hasta San Diego para sumarse a la caravana desde el principio. “Pretenden poner un muro; es como levantar una pared en medio de una casa, de una familia”.

Edificio en Ciudad Acuña, Coahuila. La comunidad de Del Río, Texas, nos recibió en su ciudad vecina.
Durante el recorrido de la caravana a lo largo de la frontera sobre el estado de Texas, la violenta irrupción de un muro en la vida cotidiana de esta gente era palpable a cada paso. En este estado los pequeños poblados en ambos lados han sido amigos, vecinos, hermanos durante siglos. No existe nada que les indique la diferencia entre una tierra y otra, y hasta antes de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, unos y otros cruzaban la frontera para realizar las actividades de una comunidad regional que tiene todo en común con los que viven en el país de enfrente.

Autoridades de ambos lados de la frontera reciben a la Marcha Migrante
Sin embargo con los cambios en las medidas de seguridad en la frontera, la realidad para esta gente se ha vuelto absurda. Por ejemplo, en el exclusivo resort Lajitas, en Texas, uno de los 100 mejores hoteles del mundo, todos los trabajadores vienen de los pequeños poblados vecinos en México. Del lado americano no hay pueblos en varias millas a la redonda, así que la relación beneficia a ambas partes: del lado mexicano no hay empleo, del lado americano se necesita la mano de obra. El problema es que tras los cambios en los reglamentos está prohibido que la gente que vive en el lado mexicano cruce a Estados Unidos por puntos que no sean una garita oficial; y la más cercana para esta comunidad está a dos horas por tierra. Es decir, en lugar de cruzar en quince minutos, tienen que desplazarse casi cuatro horas para ir a trabajar, y de regreso. Por supuesto nadie lo hace: la gente sigue cruzando por donde siempre y el dueño del hotel, como protesta simbólica, ha instalado uno de los hoyos de su campo de golf en territorio mexicano. Este es sólo un pequeño ejemplo de lo absurdas que son las leyes escritas desde los cómodos sillones de Washington por quienes no conocen la realidad en la frontera; ahora los paisanos hacen lo mismo que han hecho durante décadas, pero hoy eso los convierte en delincuentes.

Vean esta serie de letreros. ¿Alguien adivina en qué lado de la frontera están?

En otro punto de la marcha, cuando llegamos a Laredo, Texas, la ciudad se preparaba para la celebración más importante del año: el 17 de febrero, día del nacimiento de George Washington, cuyo momento cumbre es la ceremonia del Abrazo. Los habitantes de ambos lados de la frontera, Laredo en Estados Unidos, Nuevo Laredo en México, cruzan el puente que une ambas ciudades y justo a la mitad se dan un abrazo de amistad.
“Ese día se para el tráfico en el puente internacional y la gente de aquí va a encontrarse con la de allá”, me explicó Juan Ramírez, vicealcalde de Laredo. “Del otro lado vienen autoridades locales, senadores, diputados, muchísima gente, y de aquí va casi todo el pueblo. Un niño y una niña de México, vestidos él de charro y ella de China Poblana, encabezan al grupo, y de este lado igual, un niño y una niña vestidos a la usanza tejana. En el momento más importante, justo a la mitad del puente, se abrazan”.
Este ritual lleva 105 años celebrándose en el cruce fronterizo. Y ahí, en medio de esas dos comunidades, el gobierno estadounidense pretende construir un muro. “Nosotros nos oponemos”, dijo tajante Ramírez, quien el 7 de febrero recibió a la caravana en la plaza central, donde se agolpan los jornaleros mexicanos ofreciendo sus servicios a quienes se paran en el lugar. En el centro de la plaza, un monumento al general Ignacio Zaragoza recuerda que la relación con México es parte de la esencia de la comunidad.

La frontera entre Texas y Coahuila. Ni una línea, ni una señal visible que nos diga dónde empieza un país y dónde termina el otro. El proyecto es que el muro también pase por aquí.
Cuando la caravana se dirigía a Del Río, nos contaron que esa área de Texas es conocida con el nombre de “Amistad”, y así es como lo anuncian los letreros junto a la garita: “Bienvenido a la región de Amistad”. Por ahí también se pretende que pase el muro.


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Justo hoy que estoy subiendo este recado de la Marcha Migrante correspondiente al pasado febrero, el Senado de Estados Unidos ha desechado la propuesta de reforma migratoria que sacaría de la obscuridad a 12 millones de trabajadores indocumentados. Qué rabia, qué vergüenza.

martes, junio 05, 2007

Recado de costa a costa

Marcha migrante, día 9: McAllen-Brownsville, Texas

Cuando Lupita Santana llegó a Texas, proveniente de su natal Tamaulipas, se encontró con las dificultades habituales para un migrante indocumentado: encontrar un lugar donde vivir, la búsqueda de un documento falso para poder trabajar, hallar un empleo que más o menos permita ir saliendo. Pero cuando verdaderamente le caló, fue cuando su hija mayor empezó a ir a la escuela: según lo cuenta la propia Lupita, tuvo que ocultar que era su mamá para que a la niña no le negaran la educación por ser hija de una “ilegal”.
Esta historia forma parte de las decenas que la Marcha Migrante recopiló durante su recorrido de una semana a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos. Historias de migrantes, de sus familias, de autoridades, de la gente que vive día a día con los temas migratorio y fronterizo, y que ve afectada su vida cotidiana por las decisiones que se toman en Washington.

Un grupo de simpatizantes recibe a la caravana en Pharr, Texas
Como la de Diana Joe, descendiente de un indígena purépecha de Michoacán y abuela de dos nenas que a su vez descienden de indígenas navajos, que cuando llegamos a Pharr, Texas, se paró frente a la gente llena de emoción: “Yo traigo la voz del indígena. Muchos de ustedes han oído alguna historia de algún familiar indígena de México, de Centroamérica, de Sudamérica. Yo estoy comprometida a conservar su cultura viva y fuerte, porque es un derecho constitucional”, soltó de pronto, haciendo alusión a los indígenas que al migrar sufren una doble discriminación, por ser migrantes y por ser indígenas, precisamente.

Diana
O como la historia de Fermín Leija, quien cruzó la frontera desde Tamaulipas para incorporarse a la Marcha Migrante, porque recuerda sus tiempos de bracero en California, allá por los años sesenta. O como la de la mujer que envió una carta para recordar a su hijo muerto en la frontera. O como decenas, cientos, miles de historias más esperando ser escuchadas en este país.

Enrique Morones, director de Ángeles de la Frontera, con un grupo en McAllen
“A mí me decían ‘no puedes registrar a tu hija para ir a la escuela porque eres una ilegal’”, recordó Lupita, “así que mis suegros agarraron a mi hija, y para mí era muy difícil verla presentarse en la escuela y tener que esconder que yo era su mamá, porque tenía miedo”.
La caravana pasó por la ciudad de McAllen, donde se sumaron cerca de 40 personas, entre ellos esta joven mamá. Con un chorro de emoción, Lupita contó ante los demás cómo aun cuando su familia pudo regularizar su situación migratoria, la gente seguía diciéndole que su hija no podría ser “alguien”.

Lupita
“Cuando entró a la preparatoria su deseo era ser maestra, pero le decían que no podía por no ser ciudadana”, nos contó. “Yo la apoyé para que cumpliera su sueño, y ella salió adelante: hoy es una maestra y da clases en Elsa, Texas. Lo que yo quiero decir es que nosotros los migrantes, cuando venimos aquí, venimos a hacer un cambio; no venimos a estirar la mano para que nos den nada, sino que nosotros venimos a dar mucho a este país, porque es un país de inmigrantes”.
Finalmente, el viernes por la tarde la caravana cumplió con la primera mitad de su recorrido al llegar a la costa este, en Brownsville, Texas.


Los 25 automóviles que salieron el 2 de febrero de la garita de San Ysidro se fueron convirtiendo en 13 el segundo día, 10 el tercero, ocho el quinto, hasta llegar a seis el jueves por la noche. Sin embargo el viernes por la mañana, cerca de 20 vehículos se sumaron a la caravana en McAllen, de manera que una larga fila de vehículos atravesó por esa zona del Valle del sur de Texas hasta la costa, ante la mirada sorprendida de algunos y el entusiasmo de otros que habían escuchado en las noticias sobre la visita del grupo.



El día que llegamos a la otra costa estuvo lleno de bruma. Del Océano Pacífico azulísimo el día soleado en que salió la marcha, pasamos a la bruma marina del grisáceo Golfo de México. Pero creo que en todos los que íbamos en el grupo, la sola idea de haber cruzado el país a través de su frontera, llena de cicatrices y esperanzas resultó bien revitalizante para el pesadísimo camino de regreso frente a nosotros.

Brownsville, Texas
“Hay ocasiones en que la gente dice que una sola persona no puede cambiar las cosas, pero nosotros creemos que sí”, me dijo Enrique Morones, el director de la organización Ángeles de la Frontera, durante la ceremonia realizada en Brownsville. “Tal vez una de estas historias que nos están entregando, la del niño que se quedó en la escuela esperando a su padre que no llegó porque fue deportado, o la de la madre que aún espera a un hijo que tal vez murió en el desierto mientras cruzaba la frontera, pueda tocar el corazón de los congresistas que están indecisos y lograr que aprueben una reforma migratoria humana e incluyente”.
Ojalá; ojalá una historia de esas lograra aliviar la incertidumbre para los otros miles de historias en espera de un final feliz.



Pueden encontrar los recados anteriores de la Marcha Migrante AQUÍ