sábado, marzo 27, 2010

Recado que vuelve a salir a la calle


Este 27 de marzo la ciudad de Los Ángeles saldrá nuevamente a las calles, en esta ocasión para exigir al presidente Barack Obama que cumpla con la promesa (incumplida) realizada durante su campaña presidencial en el sentido de que durante su primer año de gobierno aprobaría una reforma migratoria integral.

Con este motivo, les comparto mi artículo de hoy en Migrantes, de El Universal.


Ah, y también la foto de unos chamacos manifestosos. ¿A poco no son hermosos?

lunes, marzo 08, 2010

Recado de la (verdadera) teta asustada


Hace unos meses me llegó uno de esos emails-cadena-broma con instrucciones para cuando vas a ir a hacerte una mamografía. Y como hace unas semanas me preparaba para pasar por el numerito, decidí buscar el texto en mis correos viejitos, nomás por no dejar.
El mensaje decía lo siguiente:

“A muchas mujeres les da miedo la mamografía, pero no deben preocuparse… haciendo los siguientes ejercicios la semana previa a la prueba, estarán completamente preparadas para ella. Son fáciles y los pueden hacer en casa.
Primer ejercicio: Abran el refrigerador y coloquen un pecho en el marco de la puerta, ciérrenla sobre él y aprieten con fuerza. Apoyando su cuerpo sobre la puerta conseguirán hacer más presión. Aguanten esa posición...
Segundo ejercicio: Vayan a su garaje a las tres de la madrugada, que es cuando la temperatura del suelo de cemento es la perfecta. Desnúdense y túmbense cómodamente en el suelo con un pecho dejado caer bajo la rueda trasera de un coche. Pídanle a una amiga o a un familiar que mueva lentamente el coche hacia atrás, hasta que su pecho esté completamente aplastado bajo la rueda. Aguantarán, sin respirar, diez segundos. Repitan este ejercicio cada día.
Tercer ejercicio: Metan dos sujetalibros de metal en el congelador durante toda la noche. Desnúdense hasta la cintura. Inviten a un hombre corpulento y desconocido a entrar en la habitación y díganle que les apriete con todas sus fuerzas el pecho entre los dos sujetalibros. Después, hagan con él una cita para volver a hacer lo mismo dentro de un año.
¡Ahora ya están preparadas! Y cuando muestren el resultado de la mamografía a su ginecólogo, pídanle que en reciprocidad él se haga una huevografía”.

Jajaja. Ay pero qué buen sentido del humor, pensé.
En fin, que llegó el día y yo llegué a la cita suponiendo que la cosa no podía ser tan mala, ¿no? Acto seguido, estas son más o menos las instrucciones que recibí:

1- Encuérese de la cintura para arriba, póngase esta bata sin forma y que parece bolsa de basura para que se vea más gorda y guanga de lo que ya se siente. Siéntese en esa salita, junto con otras gordas guangas en bata que también están esperando. Mientras espera puede hojear una de las revistas con modelos cueros y buenotas de 18 años que tenemos ahí especialmente para que usted se sienta gorda y guanga.

2- Pase por aquí, no esté nerviosa, el frío de este laboratorio enorme es normal y no cerramos la puerta para que los pingüinos puedan entrar y salir a su gusto. Párese ahí en medio. Por cierto, quítese la bata.

3- Ah, ahorita vengo. Ahí quédese paradita y encuerada.

4- Ya vine. Huy, se ve nerviosa. A ver, se va a parar de frente a esta máquina y va a poner su "bubi" izquierda entre las dos placas (una, por cierto, es de plástico. Pro: no es de metal, está menos fría que la otra. Contra: es plástico transparente, así que de una ojeada puedes ver tu "bubi" perfectamente aplastada, como las caras de los niños contra el cristal de atrás del carro). Esto no lo dicen, pero lo piensan: a ver, como su bubi tiene una forma rarita, la voy a mover tantito para que se acomode bien, ¿eh? Ahi´ta, ahi´ta.

5- Okey, ahora con la derecha. Okey, ahora tomamos tres fotos más de cada una y ya está. ¿Duele? Ay, ya mero acabamos. Espéreme tantito, ¡no respire! ¿Le duele? ¿Aquí? Ah, le duele ahí porque ahí está la bolita, verdad. ¿Ahí? Ay, perdón.

6- Okey, regrese a la salita. No, todavía no se puede vestir.

7- Okey, ya se puede vestir. No, parece que no hay nada de qué preocuparse, pero por las dudas mejor le vamos a hacer un ultrasonido. ¿Para cuándo le hacemos su cita, para su cumpleaños?

Y ni cómo decirle lo de los güevos... era una mujer.

Ah, por cierto: feliz día de la mujer.

viernes, marzo 05, 2010

Recado yutubero


Estaba leyendo los útlimos recados de este blog y acabé deprimidísima.

Por eso, por esta ocasión he decidido que ignoremos al mundo pinche allá afuera. Ríamos y bailemos, chingao, que si no se nos va la vida en puro drama. Aquí las opciones; elija usted uno y propáguelo por ahí.

1- Vea usted la manera más rápida de desaparecer a una rubia.



2- Recuerde usted aquel bonito y ñoño tema "bom-bombóm".



3- Si deciden casarse, por lo menos háganlo divertido.



4- Vean el mejor comercial de las últimas semanas.



5- Y por último, chequen el más reciente video de OK Go. Los amo y nunca los he visto en vivo, snif.


¡Japi güiquend, pipol!

lunes, marzo 01, 2010

(otro) Recado tristón


Pues se fue Carlos Montemayor. Meticheando en Youtube me encontré una entrevistita que le hizo Óscar Mario Beteta hace un par de años a propósito del EPR. Beteta como siempre habla y habla al principio de la entrevista, pero hacia los últimos dos minutos finalmente deja hablar a Montemayor y éste en un minuto y medio dice algo que me parece de una vigencia absoluta. Lo copié y lo pego aquí, en gran parte para que a mí no se me olvide.

“A la sociedad, que esté al pendiente, como una forma también de aprendizaje del desarrollo político de nuestro país mismo. Nosotros creemos que la violencia social la desencadenan las inconformidades sociales o los movimientos armados. Pero no, fíjese lo que son las cosas. Nosotros no vemos la violencia social constante, permanente e institucionalizada que se llama desempleo, que se llama hambre, que se llama pobreza extrema, que se llama desnutrición, que se llama falta de vivienda, que se llama robo de los Afores, robo de todo. Esa es una violencia social institucionalizada, y ¿sabe cómo le llamamos a esta violencia social? Le llamamos paz social, le llamamos estabilidad social. Entonces, la inconformidad social contra esta violencia institucionalizada la consideramos como el origen o el inicio de la violencia. Es como si estuviéramos en un mundo mágico. De manera que yo le pediría a la sociedad mexicana que aprendiera a analizar y a comprender la complejidad de los procesos sociales de inconformidad que pueden llegar a los extremos de la insurgencia popular armada”.


Si alguien quiere ver la entrevista completa (dura 5 minutos), click AQUÍ. Y La Jornada de hoy trae varios textos recordando a Montemayor. Vayan ACÁ.

Cómo nos va a hacer falta.

viernes, febrero 12, 2010

Recado que se muere de tristeza


Recibí este texto en mi correo electrónico. No tengo más que decir.

Juárez se nos muere de tristeza

Escribo estas líneas en la madrugada, en medio de una noche de insomnio, la cual he pasado llorando y reflexionando, al igual que las anteriores, después de la masacre de las 28 personas, la noche del sábado pasado en la Colonia Villas de Salvárcar, la mayoría jóvenes estudiantes, varios de los cuales todavía se debaten entre la vida y la muerte.

Ayer un día dedicado a actividades de la emergencia en que nos encontramos me dejó con muchos sentimientos y sucesos que procesar: por la mañana un grupo de organizaciones y académicos intentábamos dar cuenta a funcionarios de la SEDESOL de la tragedia que vivimos, con la presencia de Clara Jusidman, solidaria incansable de la causa de Juárez. Después de allí, la misa y un acto cargado de dolor y solidaridad, con los cuerpos de 3 de los jóvenes asesinados en el CBTIS 128, donde apoyamos el desarrollo del Programa ConstruyeT, por lo tanto, un lugar familiar, con cuyos directivos, docentes y jóvenes hemos venido compartiendo reflexiones, preocupaciones y búsquedas en el último tiempo.

Por la mañana, se vertían datos e historias para intentar dar cuenta de la magnitud de la tragedia. Las dos vertientes que destacan: la crisis económica, con sus secuelas de pobreza y la inseguridad y el horror cotidiano, ambas retroalimentándose y produciendo estragos en la vida de las y los juarenses.

Juárez se nos cae a pedazos. Algunos de los datos, según estudios recientes del IMIP y COLEF eran: 116,000 viviendas vacías (la cuarta parte de las de la ciudad), se calcula que (entre 2008 y 2009) alrededor de 100,000 juarenses se han ido a vivir a El Paso, Tx. (principalmente los de mayores ingresos económicos), muchos otros han regresado a sus lugares de origen o se han ido a otras ciudades de México. Sólo en la Industria Maquiladora se han perdido más de 80,000 empleos en estos dos años, producto de la recesión estadounidense; de las que quedan, el 20% se encuentra en “paro técnico”, es decir, con contratos firmados con los trabajadores para solo trabajar 3 días o descansar periodos de varias semanas sin pago; 10,000 pequeñas y medianas empresas han cerrado, producto de la extorsión y las amenazas; más de 600,000 juarenses están hoy en situación de pobreza.

Se señalaba que para el Censo de 2010, por primera vez en la historia de Ciudad Juárez, tradicional receptora de migrantes, se espera un decrecimiento significativo de la población. La ciudad que llegó a ser mostrada al mundo como el modelo de pleno empleo (precario, por supuesto) y que tuvo un crecimiento que duplicaba o triplicaba la media nacional durante décadas hoy se encuentra en la peor crisis de su historia, donde su viabilidad está en duda. Se hablaba de la cancelación del espacio público, de alrededor de 7000 huérfanos y de las viudas de esta guerra, de la soledad con que se vive el horror, de la destrucción de las familias, de las úlceras en niños pequeños y personas que han sido atendidas con inflamación cerebral, producto del estrés extremo, pero sobre todo se hablaba del miedo, un sentimiento permanente en la población juarense.

Por la tarde los maestros (a esos que los medios en su afán sensacionalista tacharon de “insensibles”) organizaban un emotivo acto en la escuela en honor de Brenda, Rodrigo y Juan Carlos. Ella, promotora incansable de la ecología, una joven a quien, decía la Maestra Montaño, recordaremos sembrando flores en nuestra escuela. El entrenador del equipo de futbol americano describía a Rodrigo y Juan Carlos como de los mejores atletas que había tenido la escuela. Jóvenes, vestidos con el uniforme del equipo, lloraban a los lados de los cuerpos, echando porras y brindando aplausos y cargaron los féretros por todo el campo de la escuela. La maestra Norma, directora y el Inge Carlos, subdirector, con gran tacto y delicadeza, daban el pésame a las familias, hablando de que siempre iban a estar en la memoria de la escuela. Emilio, el coordinador de deportes del plantel, les entregaba las camisetas, cuyos números serán retirados del equipo y dos balones, con las firmas de todos los jugadores a los padres de los jóvenes, que emocionados agradecieron tanto amor y muestras de solidaridad. Al final, todos llorábamos y nos abrazábamos.

Llevamos dos años con miles de soldados y policías en la calle, soportando retenes y abusos y la pregunta que nos hacemos muchos es ¿a quien combaten?, porque hasta ahora no los hemos visto en ninguna acción contra narcotraficantes y como decía alguien: se han vuelto especialistas en la escena del crimen, a la que procuran llegar un buen rato después, para asegurarse que los asesinos se han ido.

A ratos no sé que nos duele más a los juarenses: si la muerte, que se ha vuelto una realidad cotidiana, la indiferencia hacia el dolor de las víctimas y sus familias (como el caso de la niña que fue atropellada por una camioneta del ejército, perdió una pierna y ahora el hospital quiere quitarle la casa a la familia, porque debe cien mil pesos; el padre desesperado dice que en la SEDENA no le quieren pagar y ya los soldados ni lo dejan entrar); el discurso de las autoridades, que siempre afirman que los asesinados eran narcotraficantes, lo que lastima doblemente a las familias; los espectaculares por toda la ciudad: “Policía municipal lista”, “Subprocuraduría de Justicia: metas ¡rebasadas!”, “El Ejército y la Policía Federal vienen a salvar a Ciudad Juárez”; el cinismo y la trivialidad de los funcionarios y la clase política de los tres niveles de gobierno, como si nada hubiera pasado o la manera como los funcionarios federales con los que hemos intentado generar interlocución distintos sectores de la sociedad para buscar una salida nos ven y nos tratan a los juarenses, con una actitud cargada de indiferencia y descalificació n, sin asumirse como hombres de Estado, como si la responsabilidad del país no estuviera en sus manos. Las precampañas ya se encuentran en marcha y pronto las campañas, con los mismos de siempre, como si nada hubiera pasado. El Director de Seguridad Pública Estatal acaba de renunciar, pero no por vergüenza ante los miles de asesinatos, sino ¡Para buscar la Presidencia Municipal de Ciudad Juárez!

Dentro del dolor, encontramos también muchas acciones de solidaridad entre los jóvenes, en las comunidades, en las organizaciones de la sociedad civil, en la ciudadanía, llenas de significado, que sería importante recoger y narrar al mundo, pero la profundidad de la crisis tiene un tiempo reversible: hay hambre, hay muerte, hay dolor, el imaginario colectivo se desvanece; ayer narraba una maestra que un grupo de jóvenes de bachillerato le comentaba con preocupación: “¿qué va a pasar con las niñas y niños, al menos nosotros pudimos tener una infancia, aunque ahora no podamos salir a divertirnos, pero ellos que sólo han vivido esto?”. En mayo pasado, cuando asesinaron a su padre, mi hijo me lanzó la pregunta “¿Mamá y no nos vamos a ir a otra ciudad?” Yo le contesté que era importante quedarnos para luchar por que las cosas cambiaran en nuestra ciudad. Hoy siento que el tiempo y las fuerzas se nos agotan y Ciudad Juárez se nos muere de tristeza.

Tere Almada
Febrero 2010

lunes, febrero 08, 2010

Recado que pide esquina


1- Estamos agotados. El inicio de año ha traído tanto asombro que creo que no nos cabe más; y apenas empieza febrero. Haití llegó a plantarse en las noticias y las conciencias, y de entonces pa’cá no hemos tenido tregua. La neta es que yo ya pido esquina.

2- Hace un rato leía un artículo de Raymundo Riva Palacio sobre el juicio que se ha hecho a López-Dóriga cuestionando sus prioridades: horas de atención al caso del futbolista ese, y medio minuto para hablar de la matanza de adolescentes en Ciudad Juárez.
Riva Palacio sugiere que además de indignarnos con López-Dóriga, cuestionemos las políticas de Televisa. Yo respeto la trayectoria del López-Dóriga de calle, siempre lo he dicho: el tipo es el único conductor de noticieros que alguna vez fue un reportero de verdad. Pero en este caso, no hay excusa: desde luego cuestionamos al monopolio, pero la integridad es cuestión individual. Y a López-Dóriga se le olvidó hace mucho.

3- La cosa es que el asunto de Juárez es mucho más que sólo muertos. Estamos hablando de una masacre a sangre fría, sin un fin último real, sin un objetivo más que aterrorizar. No sé cuándo nos convertimos en esto.

4- Encima de todo, uno tiene que chutarse a este pendejo:



5- Y cuando apenas recuperábamos el aliento, que nos empieza a llover. Muy conmovida y desde espacio chiquito, me quiero solidarizar con El Ganso, quien a pesar de estar viviendo el madrazo del agua en carne propia, ha tenido el temple para hacer una crónica a través de tuiter desde la perspectiva de los afectados y ha narrado la incapacidad de reacción de un gobernador que no sabe cómo actuar cuando las cosas no están escritas en un guión. Ojalá la gente lo recuerde cuando llegue el momento de votar.
Si tienen tuiter, no dejen de seguir a Ganso (si no tienen no sé qué esperan para abrir uno). Para leer su crónica y echarle una porra, corran a su blog.

6- Aún así, cursi como soy, no puedo dejar de pensar que hay esperanza. Les dejo una de las muchas imágenes venidas desde Haití que nos recuerdan que a pesar de todo, el espíritu es nuestro músculo más fuerte (sí, más que los "juguetes" de Jack Bauer).


sábado, enero 23, 2010

Recado de penca y pastelazo

Me encontré este artículo de Juan Villoro. Va por ahí.


Penca y pastelazo

Durante la presentación de la serie de programas Discutamos México, Miguel León Portilla hizo un pertinente llamado a entender el debate como una forma de la crítica. No podemos ser complacientes con lo que en las novelas policiacas se llama "el lugar de los hechos" y en la Historia se llama "la patria".

La perplejidad de vivir en esta tierra comenzó desde hace mucho. En La visión de los vencidos, León Portilla recoge estos versos, compuestos en náhuatl entre 1430 y 1519: "¿A dónde pues iremos?/ ¿Cómo sufriremos aquí?". En 1958, Carlos Fuentes ofreció un eco a esa interrogante: "Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región más transparente del aire". Patria: lugar del destino inescapable.

No escogemos un país en el surtido de las naciones. Te toca uno y aprendes a quererlo o soportarlo. El nuestro cumple doscientos años de una vida que puede llamarse "independiente" si se omite el hecho decisivo de que casi todos los bancos son extranjeros.

De madrugada, las preguntas son terribles. Pensemos, al modo de las leyendas antiguas, que nuestro país duerme un sueño profundo, recostado en sus montes y sus valles. De pronto un temblor lo despierta. Son las cuatro de la mañana y la nación padece vértigo existencial: "¿Es necesario que exista?", se pregunta.

Ahondemos en ese despertar tan próximo a una pesadilla: ¿es necesario que haya mexicanos? ¿Qué perdería el mundo sin nuestra especificidad regional?

Hace unos días, un conductor tomó el segundo piso del periférico "a valor mexicano", es decir, sin precaución ni permiso. Conducía un camión de basura. Ya en lo alto, perfeccionó el desastre y se desplomó sobre tres coches. La metáfora no puede ser más inclemente: la basura cae del cielo para aplastar a quienes sufren aquí.

Uno de los problemas de ser mexicano es que otros también lo son. No es habitual que un compatriota se desplome sobre ti desde un puente, pero puede pasar. Lo habitual no siempre es mejor.

¿Cómo sobrellevamos la vida en común? Esta semana 23 presos murieron en una reyerta en la cárcel de Durango. La explicación cómoda consiste en pensar que los violentos no saben convivir. ¿Qué tan bien convivimos los que estamos fuera de un penal?

En una canción reciente, Alejandro Fernández propone un nuevo trato entre mexicanos y mexicanas: "Unas nalgadas con pencas de nopal/ es lo que ocupas por falsa y traicionera./ Cómo te amaba, qué bruto, qué animal/ cómo fui a darte mi amor a la ligera./ Unas nalgadas con pencas de nopal,/ una lección es la que te mereces./ Unos rasguños con espina de maguey,/ hoy se me antoja jugar gato en tus cachetes;/ me hacías piojito y luego me 'hicites' güey/ ya te veré empeñando los aretes". Es obvio que El Potrillo no necesita escándalos para triunfar. Seguramente, la canción le pareció divertida y no pensó que podía tener consecuencias. Lo grave está precisamente en eso; en ignorar que se trata de una ofensa.

¿Cuándo empezamos a malentendernos? Nuestro escudo nacional es el único que representa un acto de depredación. ¿Debemos entenderlo como un modelo para actuar como el águila y la serpiente y usar la penca como sugiere Alejandro Fernández? Por supuesto que no.

Sin embargo, las noticias indican que somos víctimas de algo que podríamos denominar "maldición del escudo". Unos se creen águilas y otros serpientes. Incluso los pastores de la Iglesia, que profesan una fe de conciliación y amor al prójimo, caen en la intransigencia. Es el caso del Cardenal Norberto Rivera, quien practica un catolicismo selectivo donde no caben disidentes.

¿Y qué decir de la intolerancia en los medios? El conductor de Televisa Esteban Arce se refiere a los homosexuales como "puñales" y hace poco dejó caer este alarde oratorio: "La finalidad de la vida sexual es la reproducción... comer Cheetos por las tardes y masturbarse es una preferencia pero no es normal". Arce considera anormales a quienes se tocan a sí mismos o tocan a alguien de su mismo sexo. Esto lleva a una pregunta: ¿cómo es un mexicano normal? ¿Se parece al chofer del camión que se despeñó del segundo piso, al golpeador con penca, al arzobispo de México, a los Zetas y los miembros del cártel de Sinaloa que se enfrentaron en el penal de Durango, al comunicador que juzga perverso a Elton John? Todos son mexicanos por igual. Y no sólo eso: ninguno de ellos califica como extravagante. Se trata de gente que piensa y actúa como muchos otros mexicanos. ¿No ha llegado la hora de ser típicos de otro modo?

Mientras esto ocurría, ese especialista en festejos que es Felipe Calderón, le hundía la cabeza en un pastel al director del ISSSTE. Tal vez me falte imaginación, pero no concibo un acto oficial donde Vaclav Havel, Olof Palme o Lázaro Cárdenas le hundan la cabeza en un pastel a un subordinado. "Yo quiero celebrar con alegría y patriotismo", dijo Calderón en su mensaje del 4 de enero. Ya sabemos a qué se refería.

Lo único que alivia este recuento es que no incluye a ninguna mujer. La verdad sea dicha, es más fácil celebrar la matria que la patria.

lunes, enero 11, 2010

(Otro) Recado sobre el oficio


1- La semana pasada mataron a Valentín Valdés Espinosa. Era reportero y tenía 29 años. A Valentín lo “levantaron” la noche de un jueves y amaneció ejecutado al día siguiente con un letrero: “Esto les va a pasar a los que no entiendan, el mensaje es para todos”.

2- Hace unos días en el invento ese del demonio llamado Formspring, alguien me preguntó que, siendo periodista, cómo es que lidio con las preocupaciones sobre mi seguridad personal o la de mi familia al ejercer mi oficio, sobre todo cuando de cuestionar a políticos se trata. Respondí lo primero que me vino a la mente, lo que aún creo: que yo no tengo miedo, y que creo que la gran mayoría de quienes están en esto no lo tienen tampoco.
La mayor parte de mis amigos son periodistas, como ya lo dije en una ocasión en este recado. Con todos platico sobre el tema, y aunque todos hemos tenido algún momento escabroso, en realidad ninguno de nosotros está verdaderamente preocupado por su seguridad personal. Supongo que se debe a que no conozco a nadie que viva en una de las ciudades que todos los días ven muertos y ejecutados y ahorcados y balaceados y decapitados etcétera. La violencia en el país está de la chingada, la violencia en las relaciones interpersonales, incluso; pero la realidad es que la violencia descarnada producto de la “guerra contra el narcotráfico” encabezada por el pendejo mayor, son más o menos siempre las mismas ciudades, justo aquellas donde su estúpida guerra irrumpió.
Por supuesto que si eres un periodista que se dedica a la cobertura de temas relacionados con narcotráfico y seguridad, eres un blanco; sobre todo si tocas a quien se supone que no debes de tocar, si en el pasado has tenido alianzas que hoy te pueden cobrar, o si trabajas en un medio que no responde por ti. Quienes cubren la fuente sin duda están en riesgo, pero no sólo los periodistas: también lo están los abogados, los ministerios públicos, los jefes y subjefes de seguridad, los mandos altos y medios de las fuerzas armadas, y lamentablemente ahora también sus familias. Lo anterior me lleva a afirmar, entonces, que el peligro no radica en el ejercicio del periodismo, sino en la cercanía con el medio narcotráfico-seguridad-fuerzas armadas.

3- Aún así, números son números. Nuevamente Reporteros Sin Fronteras apunta el dedo hacia México como uno de los países más inseguros para el ejercicio del periodismo. La organización nos coloca en el puesto 137 entre los 175 dentro de su clasificación mundial de la libertad de prensa: 60 periodistas asesinados desde 2000 y 11 desaparecidos desde 2003.

4- Estando las cosas como están, si bien creo que la mayoría de quienes nos dedicamos a esto podremos seguir haciendo nuestro trabajo en un ambiente relativamente seguro, quienes se encuentran cerca de la fuente de narcotráfico y seguridad empezarán a subir la guardia. No sólo los periodistas; seguramente también los abogados, los militares, los que ya mencioné anteriormente. Pero en el caso de los periodistas, corremos un enorme peligro como sociedad: ver caer un telón de silencio que nos regrese a una etapa en la que nada se decía, nada pasaba.
No es algo que ocurrirá en el futuro, es algo que ya ocurre ahora. Este 8 de enero, el viernes pasado, apareció el cuerpo de Valentín. Cuatro días antes, el 4 de enero, secuestraron al reportero de radio José Luis Romero en Sinaloa; horas después del secuestro apareció muerto el policía a cargo de la investigación del caso. El 15 de diciembre Ricardo Sánchez, de Ciudad Juárez, fue obligado a salir del país por amenazas contra su familia que culminaron en el asesinato de dos de sus sobrinos. El 24 de noviembre asesinaron a José Emilio Galindo, director de Radio Universidad de Guadalajara. Una semana antes desapareció María Esther Aguilar, reportera de Michoacán asignada a la fuente policíaca. El 2 de noviembre otro reportero, Vladimir Antuna, apareció muerto en Durango.
Podría seguir mes por mes hacia atrás, pero la razón por la que he expuesto estos nombres es para preguntarles: ¿Alguno los recuerda? ¿Fueron mencionados en la radio, en la tele, en la propia prensa –por sus colegas, aquellos que se autonombran paladines de la libertad de expresión? ¿Alguna vez el gobierno mexicano, ese que enarbola la bandera de la guerra contra los Beltrán Leyva y entrega banderas mexicanas a las familias de sus caídos, ha volteado a ver a estos muertos?

5- Hoy me pareció pertinente hablar de esto. No, la mayoría de los periodistas mexicanos no tenemos miedo. No, la mayoría estamos lejos de esos temas y podemos caminar por las calles con la relativa seguridad que lo hacen quienes se dedican a cualquier otra cosa. La mayoría incluso no conocíamos de cerca a nuestros colegas muertos. Pero sí sabemos que con uno sólo que muriera, el derecho a saber de nuestra sociedad, ese por el que varias generaciones lucharon, se encuentra en riesgo. El telón del silencio se ciñe sobre nosotros y nadie está haciendo nada.
Esta semana escucharemos odas a la familia Saba, los empresarios caídos en un helicóptero. El presidente de juguete y todos los beneficiados por su gobierno de juguete también, hablarán de lo emprendedores y osados que eran los muertos, de lo mucho que amaban a su país. Los nombres que mencioné acá arriba, en cambio, los de aquellos que van por el mundo armados sólo con un gafete de prensa, jamás tendrán derecho a una mención pública.

6- El otro día en Twitter la horrenda mujer que lleva por nombre Adela Micha, y que ofende al oficio haciéndose llamar periodista, se sumó a una cita de uno de los personajes de Mafalda: "He decidido enfrentar la realidad, así que apenas se ponga linda me avisan”. Nada más elocuente.