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viernes, abril 23, 2010

Recado del boicot a Arizona


Tras la firma de la ley SB1070 en Arizona este viernes algunas personas me empezaron a preguntar detalles sobre la iniciativa y sus consecuencias. Transcribo a continuación el post sobre el tema que publiqué en mi blog Migrantes de El Universal.



Boicot a Arizona

La mañana de hoy Arizona se metió en un viaje en el tiempo. Con la firma de la iniciativa de ley SB1070, la gobernadora Jan Brewer llevó a este estado fronterizo al siglo XIX, cuando la entidad se incorporó a la Unión Americana bajo el nombre de Estado de Arizona. Habiendo formado parte del territorio mexicano y siendo habitada por grupos indígenas como los Pueblo, los Yaqui o los Navajo, Bringham Young, el entonces dirigente de la Iglesia de los Santos de los Últimos días, o mormones, decidió poblar la zona con personas de origen europeo. Bajo esa premisa fueron fundadas ciudades como Phoenix, Tempe y Prescott, que hoy son el corazón del estado.

Durante más de un siglo la búsqueda por la supremacía anglosajona ha marcado a Arizona como uno de los estados con políticas más retrógradas y racistas de la Unión Americana. Algunas de las leyes antiinmigrantes más radicales se han cocinado ahí y la entidad está considerada el laboratorio legislativo del país: se impulsan leyes antiinmigrantes en Arizona y de ahí se extienden a otros estados.

Es en Arizona, en el condado de Maricopa –al cual pertenece Phoenix, la capital- donde el sheriff Joe Arpaio, operando con dolorosa impunidad, ha aterrorizado a los habitantes de origen latino en busca de “limpiar” a las comunidades de inmigrantes indocumentados –aún cuando sean estos mismos inmigrantes los que podan los jardines, construyen sus casas, cuidan a sus hijos, largo etcétera. Es en Arizona también donde en 2004 se aprobó la Proposición 200, que niega el acceso a servicios públicos a quien se encuentre en el país sin documentos.

La ley SB1070, aprobada el 19 de abril pasado por el Congreso estatal y firmada hoy por la gobernadora republicana Brewer, va aún más allá. No sólo sanciona a quienes proporcionen cualquier tipo de transporte o alojamiento a una persona indocumentada, incluso si ésta es de su propia familia, sino que castiga a los oficiales de las agencias del orden –departamentos de policía o del sheriff- que sospechen que una persona es indocumentada y no lo detengan para corroborar su estatus.

De acuerdo con la legislación vigente, las agencias del orden únicamente pueden detener a una persona y pedirle que acredite su estatus migratorio bajo sospecha de un crimen grave. Las leyes federales prohíben que las autoridades locales realicen funciones de agentes migratorios, salvo en algunas excepciones. Si bien es utilizando esta licencia que personajes como Arpaio operan en su jurisdicción, en términos generales esta medida protege a quienes no tienen documentos y están en el país buscando una vida mejor para sus familias.

Bajo la SB1070, esta garantía quedará eliminada. La ley no sólo favorece la detención sin motivo de cualquier persona, sea inmigrante o no, tenga documentos o no, sino que estimula la práctica del perfilamiento racial al exigir que se detenga e investigue a quienes “parezcan” indocumentados. ¿Cuáles la definición física de un indocumentado? En un país donde la inmigración proviene de cualquier rincón del mundo, y donde la mayoría de los inmigrantes y sus descendientes cuentan con un estatus migratorio legal, ¿cómo se reconoce a alguien que está en el país de manera ilegal? La respuesta para las organizaciones de defensa de los derechos civiles es clara: será aquél que tenga la piel obscura, que no hable inglés, que lo hable con acento o que de plano hable español.

En la mira estarán entonces quienes viven aquí desde los tiempos previos a don Bringham Young; los que son morenos porque el sol de Arizona ha curtido la piel de sus familias por siglos; los que se apellidan López o Méndez porque descienden de los españoles que colonizaron estas tierras; y también los que andan por la calle con su gorra de los Suns o su playera de las Chivas, con papeles o sin ellos. Los que “se vean” latinos, estén en el país como sea que estén. Esta no sólo es una ley antiinmigrante; es una ley racista que pone a Arizona en una vergonzosa posición que no refleja los principios fundadores de este país.

De acuerdo con las normas legislativas, la SB1070 entrará en vigor 90 días después de que finalice la sesión legislativa en Arizona; esto podría ser en agosto. Las organizaciones de defensa legal ya preparan las demandas correspondientes para parar esta ley bajo el argumento de que ninguna ley estatal está por encima de la Constitución y las leyes federales –que prohíben la práctica del perfilamiento racial.

Pero mientras esto ocurre, los grupos activistas han llamado a realizar un boicot económico y turístico en contra del estado. La idea no es descabellada, ya que existe un precedente exitoso.

En 1983 se estableció a nivel nacional el 15 de enero como la fecha para recordar al líder de derechos civiles Martin Luther King; sin embargo el gobierno de Arizona se negó a firmar la ley que lo instituía como día feriado a nivel estatal. A principios de los años noventa el reverendo Jesse Jackson convocó a un boicot en contra del estado, el cual tuvo una gran acogida nacional. En 1991, gracias a presiones de sus jugadores afroamericanos, la NFL tomó la decisión de mover la sede del Super Bowl, que hasta ese momento se celebraba en Phoenix, y trasladarla a Pasadena, California. Un año después, Arizona firmó la ley.

En esta ocasión las organizaciones ya han llamado a la comunidad latina a iniciar el boicot. Los dirigentes han pedido que cese la asistencia a los partidos de los equipos deportivos del estado, jueguen donde jueguen, y a los artistas latinos que cancelen sus presentaciones en la entidad. Se ha pedido que la gente no utilice la línea aérea US Airways, con sede en Phoenix, y que los habitantes de Sonora eviten cruzar la frontera para realizar actividad comercial. Se ha pedido a las grandes empresas que cancelen sus convenciones o congresos en el estado, y a la población nacional que evite el consumo de productos agrícolas cultivados en Arizona. Los transportistas del Puerto de Los Ángeles, el más importante del país, acordaron negarse a llevar contenedores a ese estado.

Además del impacto económico, Arizona podría sentir en los próximos meses el golpe electoral. Se ha comprobado que medidas similares a la SB1070, como la 187 en California o la propia 200 en Arizona, han generado un debilitamiento de las bases republicanas que los demócratas han capitalizado a su favor, particularmente por lo que se refiere al voto latino. Y el estado va a elecciones el 2 de noviembre.

Las consecuencias del viaje en el tiempo en el que se ha embarcado Arizona se verán a corto plazo; en las cifras económicas, en el turismo y en las urnas. Y es muy probable que entonces el estado descubra que en materia de derechos civiles, ni se puede regresar el tiempo, ni se puede dar marcha atrás.

domingo, mayo 24, 2009

Recado con un asunto pendiente

Hay un tema que traigo pendiente desde hace algunos días, pero como siempre, lo urgente no había dejado tiempo para lo importante. Va por a’i; ojalá alguno de ustedes lo reciba con la tripa cardiaca bien abierta.
Con el asunto de la influenza algunas personas pusieron el grito en el cielo por la discriminación hacia los mexicanos. Nomás hacía falta ver a López Dóriga, todo indignado él, porque otros países cancelaron los vuelos hacia/desde México. El nacionalismo a todo lo que da: pinches chinos, pero ya verán, así los vamos a tratar; pinche Fidel Castro, si el güey ya está viviendo horas extras; ahora hasta Argentina, nomás eso nos faltaba: ches hijos de su puta madre.
Ojalá la discriminada hubiera durado más tiempo y le hubiera tocado a más gente. Ojalá les hubiera tocado también estando fuera del país. Ojalá a quienes hipotéticamente estuvieran en esa situación, el gobierno mexicano los hubiera ignorado. Ojalá eso se hubiera prolongado por meses, por años. Ojalá nadie hubiera hablado de ello, ojalá en su país los hubieran olvidado. Tal vez así, aunque sea un poquito, los mexicanos que viven en México se hubieran vuelto tantito más sensibles a la situación que viven millones de paisanos en Estados Unidos todo el día, todos los días, desde hace muchos años, sólo por el hecho de ser mexicanos.

Un botón: El 4 de julio de 2008 Luis Ramírez, inmigrante indocumentado originario de Guanajuato, de 25 años y papá de tres niños, fue asesinado en Shenandoah, Pennsylvania, donde vivía con su familia. Había venido a Estados Unidos para reunir dinero suficiente para poner un negocio en México. Esa noche, un grupo de adolescentes ebrios lo mató a golpes sólo por ser mexicano. Luis fue pateado y golpeado hasta que quedó ensangrentado, convulsionando y con espuma saliéndole por la boca. Mientras le gritaban “go back to México” le hicieron dos fracturas en el cráneo. Luis quedó en coma y dos días después murió.

Estos no son hechos aislados. En los últimos cinco años los crímenes de odio en contra de los latinos en Estados Unidos se han disparado. En 2007 los departamentos de policía locales a lo largo del país reportaron a 830 víctimas de crímenes anti-hispanos en 595 incidentes, un aumento del 40% con respecto a 2003. En 2007 seis de cada diez víctimas de crímenes motivados por el grupo étnico o el origen nacional del atacado, fueron hispanos, la mayoría mexicanos.
Estos mexicanos están lejos del país, pero siguen siendo mexicanos. La obligación del gobierno mexicano es velar por ellos y la obligación de la sociedad mexicana es voltearlos a ver. Si así fuera, tal vez López Dóriga y todos los demás hubieran hablado con indignación sobre este caso en horario estelar, tal como lo hizo el locutor con el matrimonio mexicano nice que andaba de vacaciones en China y que, pobrecitos ellos, quedaron “atrapados” durante algunos días (qué tragedión). Y tal vez así los mexicanos de a pie hablarían en sus pláticas de café del caso de Luis y de todos los otros luises que a diario tenemos acá, y tal vez se indignarían de la misma manera. Y entonces tal vez el gobierno mexicano se sentiría obligado a protestar por el trato que se da en Estados Unidos a los mexicanos, de la misma manera que manda a sus achichincles diplomáticos a protestar a otros países porque le ponen en cuarentena a sus turistas.
Pero no. La indignación por la discriminación y el racismo también es un tema de moda; y mientras los dólares sigan llegando del norte, ojos que no ven.

Si quieren tener detalles sobre el caso de Luis Ramírez, click AQUÍ. Ahí mismo está la forma para firmar una petición para el Departamento de Justicia de EU, solicitando que se condene a sus agresores bajo el cargo de crimen de odio.
Para quienes quieran mandar un mensajito de condolencia o de solidaridad a la familia de Luis, el link está AQUÍ. Aunque la página está en inglés, pueden escribir en español. Si yo fuera la pareja o la madre de este joven, seguramente me reconfortaría enormemente saber que alguien desde mi país no nos ha olvidado.

martes, diciembre 23, 2008

Recado de los abrazos

“Me compré un tango 

en el kiosco de adioses 

del aeropuerto”

-Mario Benedetti, Rincón de Haikus.

 

La semana pasada llegó mi madre a visitarme con motivo de las famosas fechas navideñas. Mientras esperaba a que llegara su avión me puse a ver a todas las personas que iban llegando; muchísimas, obviamente por la temporada.

Nada más chingón que las salas de llegada de los aeropuertos. Las de salida son de la chingada, nomás anda uno viendo las lágrimas y los buches atragantados de la gente. Ah, pero las salas de llegada son la onda: hombres y mujeres que brincan al recibir a sus padres ancianos, y los padres con cara de sorpresa por ver a los hijos todos adultos. Niñitos que corren, a riesgo de ser arrollados por una maleta samsonait, para abrazar a su papá. Novios que se ven indeciblemente ridículos sosteniendo unas florecitas mientras ven ansiosos a los que salen, pero que se convierten en apuestos romeos en cuanto la destinataria del regalo aparece en el corredor. Abrazos, chingo de abrazos por todos lados: dos amigas que se encuentran y se abrazan y se ven y se vuelven a abrazar; parejas que se funden en un abrazo sin importar si impiden el paso de los demás; hombres que pierden el pudor llorando al abrazar a una anciana que llega de no sé dónde.

Particularmente me llaman la atención los orientales: en estas fechas llegan muchos aviones de China, de Tailandia, de Corea y de Vietnam con gente que viene a ver a sus familiares. Entonces los orientales, que habitualmente son tan sobrios, tan poco expresivos, se vuelven todos sonrisas y cambian las reverencias por carreritas de pasos cortos y rapiditos para lanzarse en brazos del ser querido que llegó. Los más osados incluso se animarán a alzar en brazos a alguna jovencita largamente extrañada.

Los latinos, por otra parte, ruleamos. Apenas aparece una anciana por el pasillo jalando un maletón, y una runfla de chamaquitos se le deja ir encima soltando “¡abuelita!” a diestra y siniestra. El aeropuerto completo se entera de que ya llegó la abuelita de Zacatecas, y también nos enteramos de los nombres de los hijos que vinieron por ella, y de los que no vinieron, y de los que fueron a dejar a la abuela al aeropuerto de Zacatecas. Pero qué sabroso.

Curiosamente entre abrazos y abrazos, los llenos de brinquitos y los largos y pausados, recordé aquellos abrazos que no se pueden dar y de los cuales esta ciudad también está tan llena. Hace unos días hablé con un par de hombres que guardan sus abrazos desde hace años, con la esperanza de algún día poder darlos.

Uno de ellos es Luis. Este hombre de 34 años, que lleva cinco de ellos viviendo indocumentado en Los Ángeles, esperaba que esta fuera la mejor de las navidades en mucho tiempo. Después de reunir algún dinero hizo los arreglos para que un coyote trajera a su esposa desde Guatemala; el plan era que para el 24 de diciembre ella ya estuviera aquí. Todo marchaba de acuerdo con el plan, hasta que a ella la detuvo la “migra” en Arizona y fue deportada. “Yo tenía la esperanza de pasar la Navidad con ella, y pues mire, mala suerte, el destino, no sé”, me dijo el día que lo entrevisté. “Así le pasa a muchas familias, aunque sé que es peor para aquellos que pierden a un ser querido”, agregó a manera de consuelo.

Una situación diferente, aunque con el mismo resultado, es la de José. Originario de México, este jornalero ha pasado 22 de sus 57 años de edad en Estados Unidos. No tiene documentos, así que nunca ha regresado; acá estuvo cuando sus padres enfermaron, cuando murieron, cuando nacieron sus sobrinos. “Es parte de lo que tiene uno que pagar”, me dijo resignado. “El buscar el sueño de la prosperidad implica pagar precios muy caros, precios irremediables. Mis padres fallecieron los dos y no pude ir ni en el lecho de muerte; eso se le queda a uno grabado para el resto de su vida”. Según José, su Navidad ideal sería ir a ver a sus hermanas. Conoce a sus sobrinas por fotos y videos, “pero la sangre es la sangre”, dice con una certeza que apabulla.

Cientos de miles de personas que viven en este país llevan años sin dar sus abrazos contenidos por la falta de un papel: ellos no pueden ir a casa, los de casa no pueden obtener una visa para venir. Estando en el aeropuerto pensé en Luis, en cómo habrá imaginado el abrazo que le iba a dar a su esposa cuando se la entregara el coyote: supongo que uno de los abrazos largos y pausados, en los que el tiempo se detiene. Pensé en los que dará José a sus hermanas, a sus sobrinos, cuando los pueda ver: seguro serán de esos abrazos ruidosos, en los que todos los nombres sonarán al mismo tiempo, y las risas, y las lágrimas; segurito.

Me imaginé cómo se vería esta ciudad, este país, si en medio de la noche prendiéramos una lucecita por cada abrazo que nuestros migrantes no han podido dar. Cuánto cariño en pausa guardan en su corazón; cuántos abrazos dormidos, hibernando, esperando a que llegue el día. Cuánto maldito dolor, cuánta resignación, cuanta fortaleza de carácter; qué hombres y qué mujeres tan grandes ha dado nuestra tierra sólo para verlos partir.

Cuando vi llegar a mi madre por el corredor me acerqué con mucha calma y le di un solo abrazo, bien largo y bien fuerte.

domingo, mayo 11, 2008

Recado de los que chambean

El pasado 1 de mayo en todo el mundo se celebró el Día Internacional del Trabajo. Por alguna razón de la que aún no estoy muy enterada, en Estados Unidos continúan celebrando a sus trabajadores el primer lunes de septiembre como se hacía desde el siglo XIX, en lugar de sumarse a los eventos mundiales. Sin embargo desde 2006, como ustedes saben y como les he recadeado aquí, los trabajadores inmigrantes de este país han tomado las calles ese día para unirse al resto del mundo en busca de condiciones de trabajo justas, que en el caso de nuestros inmigrantes necesariamente atraviesan por una reforma migratoria.


Este año no fue la excepción y aunque cayó entre semana, nuestra gente volvió a salir a las calles. La cantidad de asistentes fue notoriamente más baja que en ocasiones anteriores; sin embargo tras la experiencia del 1 de mayo de 2007 en Los Ángeles, esta fecha tenía particular significado para quienes viviendo en esta ciudad hispana, la segunda con el mayor número de mexicanos en el mundo –sí, más que Guadalajara o Monterrey-, envían un mensaje recordando que su trabajo es un pilar para sostener la economía de este país.

Van más fotox (click para verlas más grandes):







(¿Ven? No soy sólo yo; siempre le toca, por algo será).
Salvadoreños, pero sobre todo, muchos mexicanos





El Che entrando al centro financiero… ¿qué tal?








Un poquito de la sombra de la represión el año pasado…






…y como siempre, los mensajes claritos y directos:
















lunes, octubre 29, 2007

Recado de buenas vibras

Tal vez algunos de ustedes se acuerden del padre Luis Ángel Nieto, a quien mencioné en un recado alusivo a una de las marchas en favor de la reforma migratoria.

En aquella ocasión escribí:
“En pleno mitin, el padre Nieto pidió a los asistentes bajar sus banderas y carteles y subir las manos. Los paisanos hicieron caso, y de pronto la multitud era una mancha de rostros de trabajadores quemados por el sol y manos de obreros, de campesinos, de gente que en algún momento le ha entrado a la talacha, porque pues para eso vinimos aquí. ‘Con estas manos hemos levantado a la nación. Con estas manos hemos enriquecido a las empresas. Con estas manos queremos seguir luchando por nuestros hijos’, dijo Nieto. A la gente se le hizo un nudo en la garganta, y con orgullo se estiraba para que el mundo viera sus manos. El padre se dirigió ahora a esos que ni nos oyen ni nos ven. ‘Miren nuestras manos, que no se les olviden nuestros rostros, que no se les olvide quiénes somos y lo que hemos hecho por este país’.
No encuentro mejores palabras para describir lo que nuestra gente significa para esta tierra. En las manos de cada trabajador mexicano está el pasado que su país le negó y el futuro que le está ofreciendo a esta su nueva nación. Ambos gobiernos han sido ciegos y soberbios, y no los han querido ver. Pero aquí estamos, dicen todos, y cada día es más difícil ignorarnos”.




Hace siete años, cuando por casualidad participó en su primer evento en el sur de California, el padre Luis Ángel Nieto no se imaginaba lo que le esperaba en esta región: un trabajo intenso con la comunidad latina en tres diferentes parroquias, que lo llevaría a involucrarse profundamente en la defensa de los derechos de los migrantes.
Con este mismo objetivo, hoy el padre Nieto inicia su próximo proyecto: Nuestros Lazos de Sangre. A partir de hoy y durante los próximos meses, el padre recorrerá las comunidades de México y Centroamérica que se caracterizan por ser expulsoras de migrantes, para entrevistarse con sus líderes con el fin de sensibilizarlos sobre el carácter binacional del problema de la migración.
“El fenómeno migratorio, el problema en sí, no es sólo del país que recibe al migrante; también lo es de la comunidad que lo expulsa”, me dijo Nieto antes de irse. “Este proyecto busca ir en sentido contrario, de norte a sur, para encontrarnos con las historias y para convencer a los que no hemos convencido de nuestro lado; no sólo a la comunidad anglosajona, sino a la hispana, que no está convencida de este legítimo reclamo por una reforma migratoria”.
Durante su recorrido, en parte del cual será acompañado por la activista Elvira Arellano, Nieto buscará a gobernadores, alcaldes y líderes comunitarios en el DF y otros doce estados mexicanos; lo hará también en todos los países de Centroamérica, y en Ecuador, Bolivia y Venezuela.
En los días previos a su partida el padre consiguió algunos apoyos, como el préstamo de un auto durante el tiempo que dure el recorrido por parte un concesionario automotriz, así como una computadora, equipo de grabación de video y algunos otros enseres gracias al apoyo de amigos y de gente de la comunidad. Alguien más le ofreció apoyo económico para su alimentación, y buscará alojarse en casas curales y parroquiales donde se pueda; donde no, simplemente buscará otro tipo de hospedaje.
Yo no sé cuánta diferencia puede hacer en estos casos un hombre sólo; lo que sé es que la voluntad y la perseverancia (que a veces raya en terquedad) de este hombre en particular, ha sido una inspiración para muchos de nosotros; así que quien quita y sea chicle y pegue, y logre sacudir más de un corazón duro por ahí.


Como periodista, como inmigrante, pero sobre todo como amiga, te mando buenas vibras y te deseo toda la suerte del mundo, querido Luis Ángel.

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*Nota: si van al sitio de Nuestros Lazos de Sangre, hay un clip de video producido por Diego, échenle un ojito... ;-)

viernes, agosto 31, 2007

Recado de solidaridad con el chaparro-pelón-delentes

Yo sé que el chaparrito-peloncito-delentes ha de estar apuradísimo en la víspera de su informe de gobierno. Que si con este pantalón me veo menos chaparro, que si no hay algo que haga que se me vea menos grande la nariz, que si con este acondicionador igual y me sale pelo, que si cerrando el puño derecho y moviéndolo como marioneta a lo mejor me veo bien rudote. Que si le pueden cortar un cacho a la banda, que ya ven que el anterior era una tarugadota como de dos metros, y que la verdad aquí me anda sobrando como metro y medio.



Y yo la verdad es que soy una persona bien comprensiva, ¿no? Así que para apoyarlo, ya ven que dice el fulano que uniendo esfuerzos todos los mexicanos y la madre, me he encargado de prepararle el apartado del informe de gobierno que corresponde al tema de migración.

“Honorable Congreso de la Unión:

Durante el periodo comprendido entre el 1 de diciembre de 2006 y el día de ayer, último de agosto, han muerto alrededor de 300 migrantes en su intento por atravesar la frontera de manera indocumentada hacia Estados Unidos. Tan sólo en 2007 se han registrado 294 muertes: 172 en Arizona; 80 en Texas; 33 en California, y 9 en Nuevo México.


Ya ven que soy lento, pero con el esfuerzo de mi equipo de trabajo, segurito que le vamos a llegar a las cifras de mi antecesor; durante el gobierno de Vicente Fox las muertes por año oscilaron entre las 350 y las 400.


Cabe aclarar que estas cifras no han disminuido pero tampoco se han disparado durante mi primer año de gobierno; esto no se debe a que yo haya establecido pol
íticas para evitar la migración, sino al reforzamiento de las medidas de seguridad en la frontera por parte de Estados Unidos (y esto no significa que yo le esté haciendo una crítica a los gabachos, me cago de miedo de pensar que alguien pudiera interpretarlo de esa manera). Ha sido principalmente en el desierto de Sonora-Arizona, llamado por la Patrulla Fronteriza como el “corredor de la muerte”, con temperaturas por arriba de los 40 grados centígrados, donde han perdido la vida estos connacionales.

Aprovecho para comentarles que de acuerdo con el último reporte del Banco Mundial, México es el mayor expulsor de trabajadores migrantes del planeta. Entre el año 2000 y 2005 salieron de México dos millones de personas para buscar trabajo en Estados Unidos. En total, 11 millones de mexicanos viven en ese país, lo que representa el 10% de la población de México.


Los extrañamos, sí, pero los más de 23 mil millones de dólares que cada año mandan en remesas hacen que seamos el país que más remesas recibe en el mundo, y por tanto que sintamos como que están aquí: el 46% de las familias mexicanas tienen como único ingreso el que reciben de sus familiares en Estados Unidos, y debido a la migración, el 23% de las jefas de hogar en el país son mujeres.


A’i la llevo, mexicanas y mexicanos; ustedes aguanten, nomás me faltan cinco años”.


Listo; en este instante lo mando a Los Pinos, sé que el tipo sabrá apreciar mi esfuerzo.
De nada, espurio.

miércoles, agosto 29, 2007

Recado de los writtenbacks

En la marcha del 25 de agosto












lunes, agosto 27, 2007

Recado que dice "Todos somos Elvira"

Yo ya les dije lo que pienso sobre el asunto de Elvira Arellano. Ahora ahí les dejo la banda, para que ellos les digan también.




















Las fotos son de la marcha realizada el sábado 25 de agosto en el centro de Los Ángeles bajo la consigna “Todos somos Elvira, todos somos Saulito”.