viernes, abril 23, 2010
Recado del boicot a Arizona
domingo, mayo 24, 2009
Recado con un asunto pendiente
martes, diciembre 23, 2008
Recado de los abrazos
“Me compré un tango
en el kiosco de adioses
del aeropuerto”
-Mario Benedetti, Rincón de Haikus.
La semana pasada llegó mi madre a visitarme con motivo de las famosas fechas navideñas. Mientras esperaba a que llegara su avión me puse a ver a todas las personas que iban llegando; muchísimas, obviamente por la temporada.
Nada más chingón que las salas de llegada de los aeropuertos. Las de salida son de la chingada, nomás anda uno viendo las lágrimas y los buches atragantados de la gente. Ah, pero las salas de llegada son la onda: hombres y mujeres que brincan al recibir a sus padres ancianos, y los padres con cara de sorpresa por ver a los hijos todos adultos. Niñitos que corren, a riesgo de ser arrollados por una maleta samsonait, para abrazar a su papá. Novios que se ven indeciblemente ridículos sosteniendo unas florecitas mientras ven ansiosos a los que salen, pero que se convierten en apuestos romeos en cuanto la destinataria del regalo aparece en el corredor. Abrazos, chingo de abrazos por todos lados: dos amigas que se encuentran y se abrazan y se ven y se vuelven a abrazar; parejas que se funden en un abrazo sin importar si impiden el paso de los demás; hombres que pierden el pudor llorando al abrazar a una anciana que llega de no sé dónde.
Particularmente me llaman la atención los orientales: en estas fechas llegan muchos aviones de China, de Tailandia, de Corea y de Vietnam con gente que viene a ver a sus familiares. Entonces los orientales, que habitualmente son tan sobrios, tan poco expresivos, se vuelven todos sonrisas y cambian las reverencias por carreritas de pasos cortos y rapiditos para lanzarse en brazos del ser querido que llegó. Los más osados incluso se animarán a alzar en brazos a alguna jovencita largamente extrañada.
Los latinos, por otra parte, ruleamos. Apenas aparece una anciana por el pasillo jalando un maletón, y una runfla de chamaquitos se le deja ir encima soltando “¡abuelita!” a diestra y siniestra. El aeropuerto completo se entera de que ya llegó la abuelita de Zacatecas, y también nos enteramos de los nombres de los hijos que vinieron por ella, y de los que no vinieron, y de los que fueron a dejar a la abuela al aeropuerto de Zacatecas. Pero qué sabroso.
Curiosamente entre abrazos y abrazos, los llenos de brinquitos y los largos y pausados, recordé aquellos abrazos que no se pueden dar y de los cuales esta ciudad también está tan llena. Hace unos días hablé con un par de hombres que guardan sus abrazos desde hace años, con la esperanza de algún día poder darlos.
Uno de ellos es Luis. Este hombre de 34 años, que lleva cinco de ellos viviendo indocumentado en Los Ángeles, esperaba que esta fuera la mejor de las navidades en mucho tiempo. Después de reunir algún dinero hizo los arreglos para que un coyote trajera a su esposa desde Guatemala; el plan era que para el 24 de diciembre ella ya estuviera aquí. Todo marchaba de acuerdo con el plan, hasta que a ella la detuvo la “migra” en Arizona y fue deportada. “Yo tenía la esperanza de pasar la Navidad con ella, y pues mire, mala suerte, el destino, no sé”, me dijo el día que lo entrevisté. “Así le pasa a muchas familias, aunque sé que es peor para aquellos que pierden a un ser querido”, agregó a manera de consuelo.
Una situación diferente, aunque con el mismo resultado, es la de José. Originario de México, este jornalero ha pasado 22 de sus 57 años de edad en Estados Unidos. No tiene documentos, así que nunca ha regresado; acá estuvo cuando sus padres enfermaron, cuando murieron, cuando nacieron sus sobrinos. “Es parte de lo que tiene uno que pagar”, me dijo resignado. “El buscar el sueño de la prosperidad implica pagar precios muy caros, precios irremediables. Mis padres fallecieron los dos y no pude ir ni en el lecho de muerte; eso se le queda a uno grabado para el resto de su vida”. Según José, su Navidad ideal sería ir a ver a sus hermanas. Conoce a sus sobrinas por fotos y videos, “pero la sangre es la sangre”, dice con una certeza que apabulla.
Cientos de miles de personas que viven en este país llevan años sin dar sus abrazos contenidos por la falta de un papel: ellos no pueden ir a casa, los de casa no pueden obtener una visa para venir. Estando en el aeropuerto pensé en Luis, en cómo habrá imaginado el abrazo que le iba a dar a su esposa cuando se la entregara el coyote: supongo que uno de los abrazos largos y pausados, en los que el tiempo se detiene. Pensé en los que dará José a sus hermanas, a sus sobrinos, cuando los pueda ver: seguro serán de esos abrazos ruidosos, en los que todos los nombres sonarán al mismo tiempo, y las risas, y las lágrimas; segurito.
Me imaginé cómo se vería esta ciudad, este país, si en medio de la noche prendiéramos una lucecita por cada abrazo que nuestros migrantes no han podido dar. Cuánto cariño en pausa guardan en su corazón; cuántos abrazos dormidos, hibernando, esperando a que llegue el día. Cuánto maldito dolor, cuánta resignación, cuanta fortaleza de carácter; qué hombres y qué mujeres tan grandes ha dado nuestra tierra sólo para verlos partir.
Cuando vi llegar a mi madre por el corredor me acerqué con mucha calma y le di un solo abrazo, bien largo y bien fuerte.
domingo, mayo 11, 2008
Recado de los que chambean
El Che entrando al centro financiero… ¿qué tal?
lunes, octubre 29, 2007
Recado de buenas vibras
“En pleno mitin, el padre Nieto pidió a los asistentes bajar sus banderas y carteles y subir las manos. Los paisanos hicieron caso, y de pronto la multitud era una mancha de rostros de trabajadores quemados por el sol y manos de obreros, de campesinos, de gente que en algún momento le ha entrado a la talacha, porque pues para eso vinimos aquí. ‘Con estas manos hemos levantado a la nación. Con estas manos hemos enriquecido a las empresas. Con estas manos queremos seguir luchando por nuestros hijos’, dijo Nieto. A la gente se le hizo un nudo en la garganta, y con orgullo se estiraba para que el mundo viera sus manos. El padre se dirigió ahora a esos que ni nos oyen ni nos ven. ‘Miren nuestras manos, que no se les olviden nuestros rostros, que no se les olvide quiénes somos y lo que hemos hecho por este país’.
No encuentro mejores palabras para describir lo que nuestra gente significa para esta tierra. En las manos de cada trabajador mexicano está el pasado que su país le negó y el futuro que le está ofreciendo a esta su nueva nación. Ambos gobiernos han sido ciegos y soberbios, y no los han querido ver. Pero aquí estamos, dicen todos, y cada día es más difícil ignorarnos”.
Con este mismo objetivo, hoy el padre Nieto inicia su próximo proyecto: Nuestros Lazos de Sangre. A partir de hoy y durante los próximos meses, el padre recorrerá las comunidades de México y Centroamérica que se caracterizan por ser expulsoras de migrantes, para entrevistarse con sus líderes con el fin de sensibilizarlos sobre el carácter binacional del problema de la migración.
Durante su recorrido, en parte del cual será acompañado por la activista Elvira Arellano, Nieto buscará a gobernadores, alcaldes y líderes comunitarios en el DF y otros doce estados mexicanos; lo hará también en todos los países de Centroamérica, y en Ecuador, Bolivia y Venezuela.
Yo no sé cuánta diferencia puede hacer en estos casos un hombre sólo; lo que sé es que la voluntad y la perseverancia (que a veces raya en terquedad) de este hombre en particular, ha sido una inspiración para muchos de nosotros; así que quien quita y sea chicle y pegue, y logre sacudir más de un corazón duro por ahí.
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*Nota: si van al sitio de Nuestros Lazos de Sangre, hay un clip de video producido por Diego, échenle un ojito... ;-)
viernes, agosto 31, 2007
Recado de solidaridad con el chaparro-pelón-delentes
Durante el periodo comprendido entre el 1 de diciembre de 2006 y el día de ayer, último de agosto, han muerto alrededor de 300 migrantes en su intento por atravesar la frontera de manera indocumentada hacia Estados Unidos. Tan sólo en 2007 se han registrado 294 muertes: 172 en Arizona; 80 en Texas; 33 en California, y 9 en Nuevo México.
Ya ven que soy lento, pero con el esfuerzo de mi equipo de trabajo, segurito que le vamos a llegar a las cifras de mi antecesor; durante el gobierno de Vicente Fox las muertes por año oscilaron entre las 350 y las 400.
Cabe aclarar que estas cifras no han disminuido pero tampoco se han disparado durante mi primer año de gobierno; esto no se debe a que yo haya establecido políticas para evitar la migración, sino al reforzamiento de las medidas de seguridad en la frontera por parte de Estados Unidos (y esto no significa que yo le esté haciendo una crítica a los gabachos, me cago de miedo de pensar que alguien pudiera interpretarlo de esa manera). Ha sido principalmente en el desierto de Sonora-Arizona, llamado por la Patrulla Fronteriza como el “corredor de la muerte”, con temperaturas por arriba de los 40 grados centígrados, donde han perdido la vida estos connacionales.
Aprovecho para comentarles que de acuerdo con el último reporte del Banco Mundial, México es el mayor expulsor de trabajadores migrantes del planeta. Entre el año 2000 y 2005 salieron de México dos millones de personas para buscar trabajo en Estados Unidos. En total, 11 millones de mexicanos viven en ese país, lo que representa el 10% de la población de México.
Los extrañamos, sí, pero los más de 23 mil millones de dólares que cada año mandan en remesas hacen que seamos el país que más remesas recibe en el mundo, y por tanto que sintamos como que están aquí: el 46% de las familias mexicanas tienen como único ingreso el que reciben de sus familiares en Estados Unidos, y debido a la migración, el 23% de las jefas de hogar en el país son mujeres.
A’i la llevo, mexicanas y mexicanos; ustedes aguanten, nomás me faltan cinco años”.
De nada, espurio.
miércoles, agosto 29, 2007
lunes, agosto 27, 2007
Recado que dice "Todos somos Elvira"
Las fotos son de la marcha realizada el sábado 25 de agosto en el centro de Los Ángeles bajo la consigna “Todos somos Elvira, todos somos Saulito”.





















