miércoles, junio 27, 2007

Recado para Elenita

“Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan
¡Mi plumaje es de esos!”.
Esta frase de Salvador Díaz Mirón, bien podría aplicarse a Elenita Poniatowska. A sus 75 años nuestra escritora mexicana ha pasado de las crónicas de sociedad, a las que se dedicó en sus inicios, a los reportajes del México de los que no tienen nada, “de los condenados de la tierra” como les dice ella; de la literatura, a la entrevista desgarradora en su libro La Noche de Tlatelolco; y del primer Premio Nacional de Periodismo entregado a una mujer en México, a la campaña política de Andrés Manuel López Obrador.
Todos sabemos que esta decisión, la de apoyar abiertamente a López Obrador, puso a prueba la autoridad de la Poniatowska en el medio cultural y despertó controversia en el ambiente político. Decenas de columnistas dijeron que Elenita no tenía necesidad de andar en esas cosas. El PAN intentó ridiculizarla en un spot. Incluso con su silencio parecían apuntar el dedo hacia ella los “intelectuales”, gente como Carlos Fuentes, tan reconocido internacionalmente, pero quien tiene años sin hablar con un mexicano del pueblo, de esos que se suben al metro y van al Zócalo.


Foto: Aurelia Ventura
El año pasado tuve la oportunidad de entrevistar a Poniatowska. Lo primero que le pregunté fue por qué se puso en una posición tan vulnerable apoyando a Andrés Manuel, y cómo es que resistió para seguir yendo cada domingo al Zócalo a pesar de que ella misma denunció haber recibido amenazas y ataques verbales. Bien tranquila, con esa sonrisa llena de dientes que conserva a pesar de los años, me respondió:
“Yo amo mucho a mi país, siento que le debo mucho a México porque todo lo que tengo, todo lo que sé, me lo enseñó México. Entonces cuando él [López Obrador] me pidió que lo ayudara, porque él vino a la casa a pedirme que lo ayudara, pensé que era lo menos que podía hacer”.

Nacida en Francia, Poniatowska llegó a México con su familia durante la Segunda Guerra Mundial. Ahí inició la carrera periodística que la llevaría a escribir más de 20 libros y a recibir decenas de premios y reconocimientos, incluido el Xavier Villaurrutia en 1971 por La noche de Tlatelolco. Elenita no lo aceptó, argumentando que ninguno de los muertos en esa masacre había recibido premio alguno.

Ese libro, que sigue siendo punto de referencia, fue publicado cuando todos los diarios se negaban a difundir lo ocurrido en la matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968. Cuarenta años después, periodistas como Lydia Cacho aún tienen que sufrir la persecución y la intimidación aplastante del poder; así que francamente no puedo hacer más que admirar a quien entre el Diazordacismo y el Echeverrismo, tuvo el valor de sentarse a contar las historias que otros no querían decir. “La reacción del poder fue en mi contra, a mí el poder no me quiere nada”, me dijo ese día sonriendo.

Además del periodismo, otra de sus trincheras ha sido la lucha por los derechos de la mujer. “Yo creo que en México en general las mujeres son las grandes olvidadas de la historia. Siempre había ese dicho de que ‘la mujer como la escopeta, cargada y en un rincón’. Si una mujer quiere hacer algo más la critican y eso duele mucho; esa negación para que la mujer haga algo en nuestro país es muy dolorosa porque finalmente la inteligencia no tiene sexo”, fue otra de las cosas que me dijo.

Poniatowska estuvo en aquella ocasión en Los Ángeles para recibir el premio Courage in Journalism que otorga la International Women’s Media Foundation, por su trayectoria. Y con enorme gusto, hoy me entero de que Elenita acaba de ganar el premio Rómulo Gallegos.
Celebro que los premios vayan a quienes los merecen. A mujeres como ella, que a su edad y con su trayectoria podrían sentarse a recibir aplausos, pero que siguen caminando entre la gente, escuchándola, riendo y llorando con ella.

Poniatowska presentará en estos días el libro Amanecer en el Zócalo, donde relata lo ocurrido durante los 48 días de plantón en la Ciudad de México tras las elecciones del 2 de julio de 2006, una coyuntura en la historia de nuestro país de la que ella fue testigo directo. Elenita sigue siendo querida, reconocida, aplaudida a pesar de la porquería de publicidad que el PAN lanzó contra ella, a pesar de las caras de “fuchi” de las señoras de sociedad, a pesar de las miradas condescendientes de otros escritores. Sigue siendo Elenita, escritora y periodista, llena de autoridad moral. Y eso es porque su plumaje es de los que cruzan el pantano y no se manchan.

6 comentarios:

flan dijo...

yo solo se que se muy poco, pero se que hay personas en México que crecen y se olvidan de él pais que los nacio que los ayudo a crecer y que los hizo ser quien son... y hay personas que sin importar su ideología se quedan en México para poner su granito de arena...
por cierto yo solo he leido la piel del cielo y me encanto tanto que se lo regale a una persona especial, y ahora mi libro ronda por un pais donde pocas personas entenderian su significado

Pillo dijo...

La noche de Talatelolco fué uno de los primeros libros que leí de adolescente, me encanta Elena, que genial que la entrevistaste...saludos desde La perla Tapatia...

Pelos Briseno dijo...

Ayer me entere del premio, y me dio mucho gusto.
Es no solo una de mis autoras favoritas, sino uno de mis seres humanos favoritos. El año pasado hice un corajote cuando la empezaron a atacar... de hecho, hasta puse una entrada en mi blog (en el viejo, el de MSN).
La neta, que envidia que la hayas entrevistado... conocerla ha de ser una de esas cosas que no se olvidan.

tazy dijo...

A mí me fascinan sus entrevistas-biografías como la que hizo con Figueroa.

vieras que comencé hacer historia Oral porque me gustaron sus libros???

snif

El pinche Masiosare dijo...

Ups... llegué tarde a tu pastel todo por andar ornaizando lo del domingo.

Pues nomás pasé a felicitarte, y tu regalo te lo tengo hasta después del domingo... ya lo verás.

Y ya de pasadita, aprovechando que estoy aquí: ¿Me vería muy gorrón si te pido itacate del pastel?

Saludos.

chilangelina dijo...

Flan, eso es lo chido, que son lecturas que se quedan y que trascienden; eso es lo que nos hace saber que nuestra Elenita es especial...
Pillo, a mi tambien me encanto, me hizo acercarme a un episodio de la historia que era relativamente lejano para mi generacion...
Pelos, ey, no se olvida...
Tazy, somos varios los inspirados...
Masiosare, usted no pida, usted nomas lleveselo...